La nave nodriza del P Funk conecta con Córdoba

El líder de Parliament y Funkadelic George Clinton, en el centro de la imagen

El P-Funk es el término que se utiliza para describir el tipo de música funk que tocaban los músicos vinculados a George Clinton y al colectivo Parliament/Funkadelic, una de las formaciones más influyentes de la historia de la música negra. Y aunque, a grandes rasgos, el P Funk es un género de música de baile, lo cierto es que este estilo ha creado un universo particular, una mitología que mezcla ufología, sexo, psicodelia, tecnología y sátira social, musical y política. Todo ello aderezado por ingentes cantidades de drogas y shows incendiarios.

Lo que George Clinton inventó no era, a su manera, más que una continuación (anti)natural de la estructura piramidal de empresa musical que James Brown había creado una década antes, con la salvedad de que donde el Padrino del Soul imponía tiranía y el férreo control, el inventor del P Funk insuflaba libertad y libertinaje.

No tardaron, por tanto, en unirse a su grupo antiguos colaboradores de James Brown, como Bootsy Collins, Maceo Parker o Fred Wesley, solo tres entre decenas de músicos superdotados que han formado parte de uno de los ejércitos mejor engrasados de la historia del funk, y que, más allá de su impacto discográfico, destacó también por su potente puesta en escena, un testigo que después recogieron otras luminarias como Prince. Del P Funk se ha aprovechado hasta los andares -el techno, el house y el hip hop tienen una deuda impagable con este género- y la sombra de George Clinton acabó llevando la negrura por todo el planeta.

A Córdoba también. Ha tardado décadas en cristalizar propiamente, pero desde hace unos días está en la calle -que es un aforismo de tiendas digitales en estos tiempos- el primer disco de P Funk hecho en Córdoba. Un trabajo pionero al que le cuesta encontrar un referente a nivel andaluz o español, y que ha grabado en la intimidad de su hogar Manuel Gutiérrez, un profesor de dibujo de la Escuela de Artes Mateo Inurria. El resultado a una década de trabajo artesano -y extraterrestre- se llama Tus manos en mi corazón, y lo firma este cordobés bajo el alias M.G. & HotPowerFunk.

“Por mi parte ha sido una osadía meterme en ese terreno. La gente que hace P Funk son bandas estratosféricas. Y a veces pensaba: ¿dónde voy yo?”, se confiesa Gutiérrez a CORDÓPOLIS. El músico nos atiende en plena época de exámenes, con toda una tarde de corrección por delante, pero lo hace encantado de poder hablar de música. La pregunta obligatoria es saber si es el suyo el primer disco 100 % P Funk hecho en España.

“En Córdoba seguro. Y en España muy poco habrá. Es un género que se cultivó muy poco. Es un género muy complicado”, reflexiona el músico, que remarca que acaba de recibir uno de los mejores elogios posibles por parte del director de la revista Enlace Funk, Miguel Ángel Sutil, quien le ha señalado que, a pesar del género, el disco “le ha sonado muy natural”. Parte de esta naturalidad sureña reside en que se trata de un disco de sonido P Funk cantado en español y tremendamente autobiográfico.

Tan autobiográfico que ha sido grabado “en el salón de casa”, según Gutiérrez, que le ha añadido al trabajo la etiqueta Homemade Spanish P Funk (P Funk Español hecho en casa). Todo en una ciudad en la que la música negra ha sido siempre un movimiento residual pero robusto, algo que atribuye a que en Córdoba ha habido “una colonización más anglosajona” en los gustos musicales.

Al margen de cualquier tendencia, las diez canciones que aparecen en el disco son producto del material que ha ido grabando el propio músico a lo largo de más de una década y en el que han participado insignes músicos y fanáticos del sonido negro de Córdoba: Curro Rumbao, Miguel Gómez Losada, Salah, Antonio Gómez, Clara Pastor, Marcel Uclés, Antonio Fontecha, Pérez Guillén, Javier Requena o Rafaela Fernández, entre muchos otros. Y al frente el propio Gutiérrez, que a lo largo del LP deja su impronta en guitarra, bajo, sintetizadores, baterías y voces, además de haber producido, mezclado y diseñado el aspecto final del disco (la contraportada, de hecho, es un cuadro suyo).

Una portada en la que se le ve a él y a su perrita, Sola, a la que están dedicados el disco y la tercera canción, que quizá también se puede entender como un homenaje a aquella canción clásica de George Clinton, Atomic Dog, la última canción de P Funk que llegó a ser número 1.

Gutiérrez ha presentado este viernes en Urban el disco, en una sesión de escucha comentada que ha calentado el ambiente antes de la sesión de DavidDj, otro de los hijos del P Funk que ha dado la ciudad y miembro, junto a Gómez Losada y Salah, de The Black Evolution, colectivo de Djs de música negra. Ha sido una noche en la que, como en el clásico We got the funk, el ritmo ha echado “el techo abajo”, y en la que ha sobrevolado la certeza de que el loco de George Clinton estaría orgulloso de ver aterrizar su nave nodriza en la ciudad de la Mezquita.

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