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Manuel Lombo abre la Noche Blanca al (mucho) calor de Bambino y de Las Tendillas

Manuel Lombo

Nacho Serrano

21 de junio de 2026 00:01 h

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Justo a las 22:30, con una puntualidad casi británica, arrancó el espectáculo de la Noche Blanca. El flamenco, apenas dos minutos después, lo puso sobre el escenario un Manuel Lombo que hizo honor a la cita. De blanco inmaculado apareció para hacer las delicias de una Plaza de Las Tendillas completamente abarrotada.

Ya desde las 22:00 horas, cuando el termómetro de la céntrica plaza marcaba 34 grados, la zona delimitada para las butacas se encontraba completamente llena. El resto era un constante ir y venir de personas que, en su mayoría, buscaban sentarse en los bancos alrededor de este emblemático enclave. Otros aprovechaban para cenar en establecimientos cercanos y tener así su palco particular o, simplemente, para comprar algo con lo que refrescarse mientras esperaban la hora de inicio.

Manuel Lombo

Tampoco faltaron los abanicos. Y es que había que ir preparado, pues la pesadez del calor acumulado durante el día se dejaba notar y la brisa ni tan siquiera daba un pequeño respiro. Mucho menos a los numerosos extranjeros que aprovechan estas fechas para hacer lo que prácticamente podría denominarse ‘turismo de riesgo’. Había quienes, incluso, se miraban extrañados, como si no lograran entender cómo se puede sobrevivir a una noche de más de treinta grados.

Sin embargo, con los primeros acordes de “Soy lo prohibido” o “No me des guerra”, todo eso pareció olvidarse y el público se animó. Algunos hasta se atrevieron a moverse al son de la música y otros —la mayoría— hicieron lo que se hace habitualmente hoy día: grabar stories para Instagram o hacer una videollamada con algún ser querido. Cada uno a su manera, pero todos disfrutando.

Manuel Lombo

Así, el artista sevillano presentó en Córdoba su Lombo x Bambino, una propuesta que mira a Miguel Vargas Jiménez con la intención de hacer de su legado una celebración flamenca abierta. Para entonces, Las Tendillas ya estaba llena. Como en cada edición de esta Noche Blanca, la plaza se convirtió en lugar de paso y permanencia a la vez.

La Plaza de Las Tendillas, abarrotada

Lombo, que había reconocido en los días previos su vínculo afectivo con Córdoba, se mostró cómodo en ese papel de anfitrión inicial. Su actuación tuvo el oficio que dan tantos años en televisión, cercanía con el público y una lectura muy clara del momento.

La Noche Blanca arrancó así con una imagen que, año tras año, se hace más reconocible: miles de personas reunidas en torno a una plaza... dejándose llevar por el flamenco.

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