Javier Lostalé, el poeta ante todos

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El escritor presentó el lunes en Córdoba, junto Pablo García Baena, El pulso de las nubes, su último poemario

“Tiene el solitario toda la luz dentro,

por eso se convoca a noche perpetua

sin dejar nunca de amanecer“

Del poema Solitario, perteneciente a El pulso de las nubes.

El pulso de las nubes ya no es un poemario con tantos rasgos autobiográficos como pudiera serlo en mis inicios; El pulso de las nubes condensa una poesía mucho más reflexiva; precisamente la diferencia está en que en ella se concentra la experiencia de lo vivido”. Quien habla es el poeta Javier Lostalé que el lunes presentó en Córdoba su último libro -editado por Pre-Textos el año pasado-, acompañado por Pablo García Baena. Un volumenque completa una trayectoria de más de seis poemarios publicados, y varios galardones de gran prestigio a su amplia labor literaria y de fomento a la lectura.

Aspectos universales de la literatura sos los temas presentes a lo largo de los 31 poemas de la obra (la soledad, el amor, el tiempo unido a la experiencia…), todos ellos tratados en una etapa de madurez desde una visión metafísica; o en palabras del autor: “La poesía de El pulso de las nubes tiende mucho más hacia lo espiritual, casi a lo místico”.

Si bien el refinado cuidado en los aspectos formales de su poesía ha estado presente desde siempre en Lostalé, ha destacado sobremanera el uso de la metáfora, que no abandona en este poemario tampoco: incluso el mismo título del libro no deja de ser una clara metáfora. Como él explica, “la metáfora es imprescindible en mi poesía, si bien ya en menor número. Incluso en mi libro de poemas en prosa, La estación azul (Premio Francisco de Quevedo; Editorial Calambur, 2004) no dejan de estar presentes. El pulso (firme) de las nubes (lo esencial, que tiende a desvanecerse): de igual manera, en mi poesía también me voy despojando hacia lo esencial; me voy acercando cada vez más a ello progresivamente.” Lostalé matiza, además: “De hecho, ya estoy trabajando en el próximo poemario que continúa esta idea: el borrarse uno…”.

Palabras que traen a la mente aquellos famosos versos de Juan Ramón Jiménez acerca de la poesía: “Mas se fue desnudando y yo le sonreía.” Por otra parte, la palabra “pulso” que aparece en el título del poemario, y recurrente en Lostalé, aparece también una vez más en el poema antes citado, Solitario (“se consuma en la vigilia con pulso/ de un hondo ser sin nadie.”): precisamente García Lorca definía a la voz poética así, como un pulso “porque yo no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja,/ pero sí un pulso herido que sonda las cosas del otro lado.”

No obstante, si alguno quisiera caer en la tentación de emparentar al propio Lostalé con el “solitario” del que habla en su poema o ese “pulso” poético,

él mismo ya responde liberando al poema de rasgos autobiográficos. Y volviendo a su maestro dice: “Es el lenguaje el que crea la vida más honda, es el lenguaje en la poesía el que crea la vida; vida autónoma es el poema. El autor no existe. Además no olvidemos la imaginación, como remarcaba Aleixandre, la imaginación tiene un papel fundamental en el poema…pese a todo no soy yo, es el poema”.

El pulso en Lostalé no es otra cosa que el reflejo y el triunfo de lo esencial en el poema mismo.

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