Ana Blandiana: “La fuente de la poesía radica en el sufrimiento”
Para la escritora Ana Blandiana, esta es la tercera vez que participa en el festival Cosmopoética. Poetas del mundo en Córdoba. “Para mí, prácticamente mi vida literaria en España empieza en Cosmopóetica”, resume recordando cuando vino por primera vez en 2007. Y, hoy, este sábado en que el festival echa el cierre a su 23 edición, Blandiana recibirá el Premio a la Trayectoria Poética, en reconocimiento a su abultada y destacada producción literaria.
Nacida en 1942 esta poeta, ganadora del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2024, es prosista y ensayista de excepción, una figura legendaria de la literatura rumana y una de las voces femeninas más influyentes de la literatura contemporánea, representante de los valores humanistas. Es autora de 17 poemarios, dos volúmenes de relatos fantásticos, una novela, un diario, dos libros de autoficción y 13 colecciones de textos sobre literatura y estética, conferencias y entrevistas, que se han traducido a veintiséis idiomas, en más de un centenar de volúmenes distintos. Está considerada una poeta neo-modernista, precursora también de la primera poesía postmoderna rumana y su prosa es un valioso aporte a la tradición del realismo mágico. Y en su trayectoria destaca su oposición al régimen de Ceaușescu, como parte del grupo de escritores que concibieron su vocación literaria como una forma de resistencia moral, valiéndoles la prohibición de publicar en su país en distintos años.
Esa esperiencia está, sin duda, en su producción literaria. Y en su manera de concebirla. En una edición de Cosmopoética en la que el lema es 'Inventar la alegría', Blandiana reflexiona sobre ese concepto y la poesía. “Creo que la fuente de la poesía radica en el sufrimiento”, señala como base que, sin embargo, puede producir el sentimiento contrario. “El sufrimiento genera una sensibilidad especial para la poesía. Y existe la paradoja de que, cuanto más auténtica es la poesía, más felicidad crea”. Una felicidad que la autora enmarca en el alma, como “una serenidad interior que invita a las esencias”.
Sobre lo que logra despertar la poesía en el ser humano reflexiona Blandiana unas horas antes de recoger su premio en Cosmopoética. ¿Puede la poesía salvar al mundo? es el título de uno de los libros de esta laureada escritora, un compendio de entrevistas concedidas en España e Hispanoamérica que toma prestado el lema del título de la conferencia que pronunció al ser investida doctora Honoris Causa en la Universidad de Sofía (Bulgaria). Y para esa pregunta tiene, sin dudarlo, una respuesta afirmativa que explica el efecto que ha tenido y tiene la poesía en la vida de las personas.
“La gente resistió en las cárceles a través de la poesía”
Para explicar esa afirmación, la escritora recuerda cómo en los años 50 y 60 del siglo XX, “en las cárceles comunistas en Rumanía la gente resistió a través de la poesía”. Cuenta cómo, de hecho, en el memorial de las víctimas del comunismo, “hay una sala entera cubierta de los versos que se compusieron en las cárceles”. Y dice compusieron y no escribieron, porque no se pudieron escribir allí.
“Hacían falta tres personas: el que componía el poema, el que lo memorizada y el que lo transmitía en alfabeto morse”, explica sobre cómo se produjeron esos versos en las cárceles y pudieron sobrevivir. “A medida que los presos pasaban de celda en celda y de cárcel en cárcel, transmitían esos poemas”.
Poemas que hablaban de las cuestiones que siempre han estado en este género: “No eran poemas anticomunistas, eran acerca de la vida, el amor, la muerte, la amistad...”. Y eso, dice la autora, “lo que demuestra es que, cuando la esencia humana peligra, cuando se encuentra entre la vida y la muerte, la poesía puede ser un punto de apoyo. Demuestra también que, a través de la poesía, esos detenidos pensaban que así podían seguir siendo personas”.
Pero, además, la afirmación que defiende Blandiana para decir que la poesía puede salvarnos tiene otro argumento: “Si la poesía pudo en el pasado salvar a esos detenidos de la muerte y del odio, ¿por qué no podría ahora salvarnos ahora del consumismo?”.
Y lo dice pensando en cómo los festivales de poesía -como Cosmopoética- crecen de manera exponencial. “Eso significa que esta es una reacción en contra de la sociedad de consumo, que ha transformado al ser humano en un ser materialista”.
“Salvarnos del consumismo”
La autora constata que “hay festivales de poesía en los que hay miles de personas que van a escuchar a los poetas, como el de Eslovenia, y eso demuestra que la gente necesita un punto de apoyo de naturaleza espiritual, en un momento en que la fe religiosa ya no representa la salvación para mucha gente”.
Una salvación desde la poesía en un mundo en el que la inteligencia artificial parece extender sus brazos por todos los ámbitos, en una sociedad “amenazada por la IA, creo que la poesía puede salvarnos”.
Este sábado por la noche, en la clausura del festival en el Teatro Góngora, Ana Blandiana volverá a compartir el sentimiento que le despierta Cosmopoética. Y a recordar cómo en su primera visita le enamoró esa “atmósfera de entonces”. “He estado en muchos festivales, pero Cosmopoética me ha impresionado mucho”, dice sobre “la empatía, el aire de amistad” y las lecturas de los poetas ante las que había “un silencio sepulcral” del público. “Me pareció un sentimiento extraordinario”. Hoy, el festival se honra con su presencia para premiar su trayectoria.
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