El Solitario: “Si yo fuera juez me absolvería directamente”

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Jaime Jiménez Arbe declara en la Audiencia por el atraco a un Cajasur de Pozoblanco en 2003, niega los hechos y reitera que lo condenan por motivos políticos y que es un “expropiador de bancos”

Entre los años 2004 y 2007 fue la persona más buscada por la Guardia Civil en España. Ese año, Jaime Giménez Arbe fue arrestado en Portugal cuando iba a dar su trigésimo golpe y, al salir de los calabozos, saludó con un “¡Salud, españoles, soy el Solitario!”. Se ha declarado anarquista, antisistema y “expropiador de bancos”. Está condenado por haber matado a dos guardias civiles en Castejón (Navarra) y ser el responsable de otro tiroteo en el que, por el disparo de un compañero, murió otro policía. Esta mañana se ha sentado en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Córdoba, acusado del único atraco que se le atribuye en Andalucía. Fue en marzo de 2003 en la sucursal de CajaSur de Pozoblanco. La Fiscalía solicita una pena de prisión para él de ocho años. Su defensa, la absolución. Él mismo, que ha tomado la palabra al final del juicio, ha afirmado sin sonrojarse: “Si yo fuera juez me absolvería directamente”.

El Solitario ha llegado a la Audiencia de Córdoba entre una fuerte expectación mediática. La sala de vistas del Juzgado de lo Penal número 4, muy pequeña y acostumbrada a juicios a los que no asisten más de cinco personas, se ha llenado. A su entrada a la sala, Giménez Arbe se ha dirigido a los periodistas a los que les ha rogado: “Tratadme bien, ¿eh?”. También le ha guiñado el ojo a una periodista y, en su alegato final, antes de que el juicio quedase visto para sentencia, ha vuelto a sostener que “no soy un ladrón. Soy un expropiador de bancos”. El Solitario asegura que es una víctima “política” y que en ninguno de los juicios que se ha celebrado hasta ahora se ha demostrado su culpabilidad. “Voy a tener que ir a Europa para que reconozcan mis derechos”.

Pese a todas sus estridencias, y estar condenado en firme a más de 40 años de cárcel, el Solitario se ha sentado ante la juez de lo Penal número 4 de Córdoba, Inmaculada Nevado. En el interrogatorio del fiscal, Giménez Arbe ha defendido que tenía armas porque España es un país libre pese a que carece de licencia para manejarlas (en los registros policiales en los que le encontraron un auténtico arsenal de armas en una nave de industrial de Pinto). El Solitario también ha asegurado que tenía pelucas y barbas postizas porque “tengo muchas admiradoras, soy una persona muy conocida” y “no quería que se me reconociera bien”. Por último, ha defendido su minucioso cuaderno de mapas en los que anotaba las rutas a seguir en sus atracos en que los posee “por que me gusta mucho el campismo”. Estas tres afirmaciones han llevado al fiscal han considerar sus explicaciones como “totalmente inverosímiles” y a considerarlo culpable ya que con ellas existe una falta absoluta de “contraindicios” de que aquel día de marzo no fuera Jaime Giménez Arbe el autor del atraco en Pozoblanco, donde robó algo más de 30.000 euros. Finalmente, y a la pregunta de si era el autor de los hechos, el Solitario ha vuelto a responder con otra de las suyas: “Ene o: ¡No!”.

Su defensa ha pedido la absolución por la ausencia de pruebas para considerarlo el autor de los hechos. A pesar de que por la sala han desfilado cuatro testigos del atraco, sólo uno lo ha reconocido por su fisonomía, no por su cara, y el considerado como testigo clave, un empleado del banco que lo persiguió, anotó la matrícula del Suzuky Vitara en el que huyó el Solitario, vio como se le caía el arma al suelo y recogió una bala que luego entregó a la Guardia Civil no ha comparecido ante el tribunal. En la nave de Pinto, la Guardia Civil encontró varios chasis de un Suzuky Vitara, pero no la matrícula que anotó este testigo, la CO-4404-F. El abogado defensor ha insistido en que se pide más cárcel para el Solitario por “ser quien es” y no porque en el juicio se haya demostrado que existan motivos suficientes para condenarlo.

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