Los últimos datos sostienen que el mercado inmobiliario cordobés no presenta síntomas de aflojar
El mercado inmobiliario de la provincia de Córdoba mantiene un enorme dinamismo y, por el momento, no ofrece señales de agotamiento. Los últimos datos disponibles sobre compraventa de viviendas y constitución de hipotecas reflejan que la actividad continúa moviéndose en niveles muy elevados, similares a los que se registraban antes del estallido de la burbuja inmobiliaria de 2008.
La evolución de los primeros meses de 2026 confirma la fortaleza con la que el sector cerró el pasado ejercicio. Entre enero y abril se formalizaron 3.731 compraventas de viviendas en la provincia, con una media cercana a las 933 operaciones mensuales. Febrero volvió a superar la barrera del millar de transacciones, con 1.016 viviendas vendidas, mientras que marzo registró 981 operaciones.
Estas cifras consolidan una tendencia ascendente que se viene observando desde la salida de la pandemia y que alcanzó su punto más alto en 2025, cuando se contabilizaron más de 11.200 compraventas, el mejor dato de las dos últimas décadas.
La recuperación no se limita únicamente a las operaciones de compra. La financiación bancaria continúa acompañando al mercado. Durante los cuatro primeros meses de 2026 se constituyeron 2.564 hipotecas sobre viviendas, manteniendo una intensidad muy elevada y evidenciando que las entidades financieras siguen concediendo crédito con normalidad.
La relación entre ambos indicadores demuestra que una parte importante de las adquisiciones continúa realizándose mediante financiación hipotecaria, una circunstancia que tradicionalmente ha sido uno de los principales motores del sector residencial.
Los datos actuales contrastan con el frenazo que se produjo en 2023 como consecuencia del endurecimiento de los tipos de interés. Aquella desaceleración fue temporal y, lejos de convertirse en un cambio de ciclo, dio paso a una nueva fase expansiva durante 2024 y 2025.
La evolución reciente sitúa a Córdoba en una posición que recuerda a los años previos al estallido de la crisis del ladrillo. De hecho, varios meses recientes han registrado cifras de compraventa que no se observaban desde 2007 y 2008, lo que confirma la intensidad del actual ciclo inmobiliario.
Sin embargo, existen diferencias importantes respecto a aquel periodo. El actual crecimiento descansa principalmente en la vivienda de segunda mano y no en la construcción masiva de nuevas promociones. La obra nueva sigue teniendo un peso reducido dentro del conjunto del mercado y la oferta disponible continúa siendo limitada, circunstancia que está contribuyendo a mantener la presión sobre los precios.
Todo ello permite concluir que, al menos por ahora, el mercado inmobiliario cordobés continúa mostrando una notable fortaleza. Las compraventas siguen en máximos históricos recientes, las hipotecas mantienen un ritmo elevado y los indicadores disponibles no apuntan a una pérdida significativa de actividad en el corto plazo.
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