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La temporada de polen de gramíneas se ha alargado en Córdoba cada año más durante las últimas dos décadas

Alergia producida por el polen de las plantas | PIXABAY

Redacción Cordópolis

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Un estudio multidisciplinar realizado por los grupos de investigación Aerobiología y Modelización y Simulación de Sistemas Físicos de la Universidad de Córdoba ha comprobado cómo la temporada del polen de las gramíneas, una familia de plantas formadas por miles de especies y cuyo polen es la causa más frecuente de alergia respiratoria, se ha ido haciendo cada vez más larga.  En concreto, casi cuatro días más cada año, ya que la floración comienza más temprano y termina más tarde.

Así lo ha comprobado el equipo después de analizar las concentraciones diarias de polen de 23 años y de relacionarlas con variables meteorológicas como la temperatura, la lluvia y, principalmente, el régimen de viento.

Si bien la temperatura y las lluvias previas estiran la temporada de polen, el equipo ha comprobado que el viento es un factor clave pare entender las diferencias día a día de la cantidad de este tipo de polen en el aire y su origen. Como afirma la investigadora Herminia García Mozo, “el análisis del viento es una ayuda importante a la hora de explicar el comportamiento de las características de la estación polínica”.

Este estudio analiza el comportamiento del viento combinando el uso de modelos meteorológicos y observaciones. Gracias al cálculo de retrotrayectorias de masas de aire, una herramienta meteorológica que estima el recorrido previo en la atmósfera de una masa de aire hasta llegar a una zona determinada, y de datos de velocidad del viento, el equipo ha caracterizado la dinámica del viento de manera más exhaustiva y ha comprobado cómo influye de manera diferente en las dos fases principales de la estación polínica: una previa y otra posterior al momento de máxima concentración de este tipo polen en la atmósfera.

El equipo de investigación de la Universidad de Córdoba sobre el polen de gramíneas.

Durante la fase previa, los vientos, en promedio, suelen ser suaves y las masas de aire presentan un escaso recorrido, lo que favorece que el polen se acumule cerca de su origen. En la fase posterior, sin embargo, el viento adquiere, en promedio, una velocidad más elevada y las masas de aire presentan un mayor recorrido, lo que combinado con los datos de concentración sugiere una contribución de zonas más lejanas. Es decir, el viento ayuda a concentrar el polen al principio y favorece un mayor transporte/dispersión al final del periodo polínico.

Entender que la dinámica del polen cambia según la fase de la temporada permite sentar las bases para prevenir y gestionar las épocas de alergia con mejor precisión. Como explica el investigador Miguel Ángel Hernández Ceballos, “en este estudio estamos caracterizando el pasado para intentar anticiparnos a los escenarios futuros que nos podemos encontrar. Cuantos más años estudiemos, mejor podremos conocer cómo son las concentraciones de polen y la relación que se establece entre todos los factores. Con ello podremos establecer escenarios y anticipar actuaciones”.

Al determinar los patrones y su variabilidad es posible anticipar si una estación será más intensa o si se prolongará más de lo habitual. De esta forma se pueden mejorar los sistemas de alerta para personas alérgicas y tomar medidas preventivas con mayor antelación.

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