Violencia de género
Sumisión química: de la alarma por los pinchazos a la realidad por casos con alcohol

Jornada sobre sumisión química con la participación de las fuerzas de seguridad, en Córdoba.

Mandos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han expuesto este miércoles en Córdoba el trabajo que realizan ante la violencia de género en general y, en particular, ante los llamados casos de sumisión química, donde se anula la voluntad de víctima con alguna sustancia para facilitar una posterior agresión sexual.

Un año de seguimiento desde el hospital para vigilar que se cumplen los protocolos con las víctimas de agresión sexual

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Sobre ello, tanto desde la Policía Nacional, como la Guardia Civil y la Policía Local, han destacado la “alarma social” causada por los pinchazos sufridos por mujeres que podrían haber sido inoculadas con alguna sustancia. Tras investigar las denuncias interpuestas en Córdoba -sobre todo el verano pasado-, en ningún caso hubo detrás del pinchazo una inoculación de sustancias. Y es que, sin embargo, la mayoría de los casos de sumisión química y agresiones sexuales que llegan a las fuerzas de seguridad llevan aparejada la anulación de la voluntad por la ingesta de alcohol y otras sustancias.

En unas Jornadas sobre Sumisión Química con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, organizadas por la Plataforma Cordobesa contra la Violencia a las Mujeres, los mandos de la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Policía Local han confirmado que, de las denuncias interpuestas y casos investigados en Córdoba y provincia por pinchazos a mujeres, ninguno tuvo detrás la administración de sustancias. “Los pinchazos fueron puro vandalismo”, ha asegurado el inspector jefe de la Unidad de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM) de la Policía Nacional en Córdoba, Jorge Barrios. Se constató, en el ámbito de cada cuerpo de seguridad, que los casos de pinchazos ocurridos, se hicieron por crear ese miedo y alarma.

Los mandos policiales explican, además, que no es sencillo inocular una sustancia que anule la voluntad de la mujer con un pinchazo -“se necesita una jeringuilla, se necesita una dosis suficiente de la sustancia, se necesita tiempo para que llegue a actuar”, desgranan-. Y, además, ponen el acento en que si el objetivo del agresor es anular la voluntad de la mujer, el hecho de notar un pinchazo ya la pondría en alerta.

Fue el pasado verano cuando se sucedieron varias denuncias de pinchazos, tanto en la capital como en la provincia, “la mayoría en ferias”, recuerda el jefe de la Policía Judicial de la Guardia Civil en Córdoba, Alfredo Lorenzo Lasheras. Pero “ningún pinchazo resulto ser sumisión química”. Lo mismo ocurrió en los casos detectados en la capital o grandes municipios por la Policía Nacional: “Se generó mucha alarma social. Hubo un efecto contagio a partir de casos en otro país. Y fueron actos vandálicos: pinchar a una persona para generar alarma social”, insiste. “Ninguno de los casos que investigamos se tradujo en una agresión sexual”.

Agresiones sexuales y alcohol

Y es que las agresiones sexuales a mujeres con la voluntad anulada se dan, en la mayoría de los casos, cuando la sustancia administrada es el alcohol. Los mandos policiales han relatado los casos que, por “ingesta de alcohol voluntaria o animada por el agresor”, la víctima deja de tener en plenas condiciones su voluntad y ese momento es aprovechado por el varón para abusar y agredirla sexualmente.

“El que se haya consumido alcohol voluntariamente no resta ni un ápice que se haya podido producir la agresión”, destaca el mando de la UFAM de la Policía Nacional. “Porque el agresor lo que hace es aprovecharse de esa ingesta para mantener una relación que la mujer no ha consentido”. Señalan, además, que “la mayoría de las agresiones sexuales de este tipo se dan en un ámbito de ocio y en un clima de previa confianza” creado entre agresor y víctima.

¿Qué hacer cuando se produce una agresión por sumisión química?

Ante ello, los tres cuerpos policiales son claros: acudir lo antes posible a un centro médico con Urgencias de Ginecología, que activará el protocolo judicial, médico y con las fuerzas de seguridad. Porque, en estos casos, el tiempo es oro: el paso de las horas puede hacer que se pierda el rastro de sustancias químicas y, además, la investigación para buscar al agresor tiene más visos de fructificar en las primeras horas. No ducharse, no quitarse la ropa y acudir a un hospital donde se puedan tomar las muestras para el análisis, es vital para esclarecer y probar los hechos. Los análisis de sangre, de orina y hasta del cabello, pueden arrojar luz a la investigación.

“A veces, la mujer no recuerda qué ha pasado, está confusa, pasa tiempo hasta que empieza a recordar. Nuestro consejo es que, siempre que haya dudas, hay que denunciar”. Y esas dudas pueden venir “al ver que hay ropa íntima que no aparece, tener evidentes signos de relaciones y no recordar haberlas tenido, que haya desaparecido algún objeto....”, relatan. “Los amigos, el relato de lo que vieron si estuvieron juntos de fiesta, si saben con quién se fue la mujer, también puede ser de gran ayuda”.

El protocolo que rige en Andalucía establece los “hospitales útiles”, los que tienen Urgencias de Ginecología, como los adecuados para abordar una caso de agresión sexual. Los profesionales sanitarios, ante cualquier indicio de posible agresión, activa dicho protocolo que da parte al Juzgado de Guardia, al Instituto de Medicina Legal y a las fuerzas de seguridad. Con todas las garantías, se realiza una exploración a la mujer, se toman muestras para su análisis y se recaban todos los indicios posibles.

“Lo más importante es que el protocolo médico sea rápido”, destaca el intendente de la Policía Local de Córdoba, Andrés García Cordón. Porque, además, las pruebas recabadas “garantizando la cadena de custodia de las muestras”, hará posible que sus resultados se puedan utilizar a favor de la víctima en un proceso judicial.

“Y, sobre todo, hay que denunciar. Con la denuncia ya tenemos ganadas muchas cosas”, advierten desde la Policía Nacional, como la herramienta que posibilita que los agentes puedan comenzar cuanto antes la investigación para dar con el agresor.

Teléfono 016

El 016 atiende a todas las víctimas de violencia machista las 24 horas del día y en 52 idiomas diferentes, al igual que el correo 016-online@igualdad.gob.es; también se presta atención mediante WhatsApp a través del número 600 000 016.

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