Plagas

Pintura con hormonas y cebo tóxico contra cucarachas y ratas en la ciudad

Control de plagas de Sadeco

Pepa y Alfredo van enfundados en un mono especial, portan mascarilla y un chaleco reflectante e identificatorio: “Control de plagas”. Llevan unos 15 años ocupándose de la labor que desarrolla la empresa municipal Sadeco para mantener a raya a especies como cucarachas o ratas, suministrando un tratamiento continuado durante todo el año, alcantarilla a alcantarilla por toda la ciudad.

En el carro que arrastran llevan todo lo necesario y mientras Alfredo levanta rápidamente la tapa de la alcantarilla, Pepa aplica el tratamiento. De un lado, pintura con insecticida y una sustancia análoga a hormonas que impiden la maduración sexual de las cucarachas y, con ello, su reproducción. Y contra las ratas, un cebo con veneno que actúa entre cuatro y diez días después, para que el animal no relacione su ingesta con los efectos y puedan dejar de comerlo.

Los operarios de Sadeco -catorce en los equipos de control de plagas-, llevan consigo un plano de la zona sobre la que deben actuar, calle a calle y alcantarilla a alcantarilla: aplican pintura contra las cucarachas en todas ellas y cebo con raticida en una de cada tres, para que haya siempre en los tramos por donde se mueven estos roedores. “De vez en cuando, cuando abres la alcantarilla, las ves ahí abajo, te dan una sorpresa”, dice Alfredo, que junto a su compañera actúan en cada jornada sobre unas 150 alcantarillas.

La actuación que lleva a cabo Sadeco desde el Departamento de Inspección e Higiene Animal tratan de “intentar reducir la población de la especie objeto de nuestro trabajo”, explica a Cordópolis el jefe del departamento, Enrique Flores. “No actuamos contra cualquier animal, sino contra las especies que pueden conformar plagas de carácter sanitario, especies que están catalogadas porque teóricamente pueden transmitir enfermedades”, tales como roedores (rata común, negra y ratón); insectos rastreros (cucarachas principalmente, pero también garrapatas o arañas; e insectos voladores -dípteros hematófagos- (mosquitos o mosca negra), que toman sangre para la puesta de huevos.

Flores explica que se realizan “tratamientos sistemáticos todo el año en toda la red de alcantarillado”, al menos cuatro veces al año contra ratas y dos contra cucarachas. “Lo que pretende es mantenerlas a nivel bajo, que no produzcan daños ni sanitarios, ni alarma social ni daños materiales. Tenemos a varios equipos todos los días en las calles de Córdoba”.

Avisos de ciudadanos

La empresa municipal mantiene también una segunda línea de trabajo en este ámbito que es la atención a los avisos especiales de incidencias, cuando vecinos reportan incidencias sobre aparición de las especies que pueden constituirse en plagas. “Los avisos de los ciudadanos se procesan a diario y en el 92% de los mismos se da una primera respuesta en el mismo día”, asegura el responsable del departamento.

Pepa y Alfredo explican que por las tardes se trabaja en esos “avisos puntuales”, cuando hay que acudir a una determinada zona porque se ha comprobado la aparición de un número importante de ejemplares, ya sean cucarachas o roedores.

Pero Sadeco también actúa contra los insectos voladores, para los que “no se puede aplicar un tratamiento al aire”. Por eso, se lleva a cabo “un trabajo especializado con un convenio con la Universidad de Córdoba. Vamos identificando las posibles plagas, a veces con carácter preventivo actuamos en puntos de reproducción, en arroyos y aguas estancadas”, contra simúlidos o mosquito común, además de en otro tipo de intervenciones derivadas de avisos por aparición del mosquito tigre.

“En todos los casos, nuestro personal visita el lugar y analiza los posibles focos, eliminando aguas estancadas, agua de riego en platillos de macetas, etc”, explica Flores. “Con esas acciones y consejos para evitar que haya agua estancada, se suele controlar. Si la aparición de estos animales afecta a arroyos o ríos, cuando se detecta un foco de crecimiento se aplica puntualmente un insecticida biológico, compatible con el medio ambiente, que bloquea la reproducción” de la especie.

Control de plagas

El jefe del Departamento de Inspección e Higiene Animal sostiene que“si se mantiene una acción sistemática en la red de alcantarillas, solo aparecen puntos concretos con mayor presencia de las especies”.“En todas las ciudades con un sistema desarrollado de control de plagas, como Córdoba, se evalúan las incidencias. Y esa estadística pulsa la realidad en la ciudad”, explica sobre cómo se conoce la mayor presencia de las especies contra las que se trabaja.

Un trabajo que varía también en función de la época del año, porque las especies animales también “se manfiestan fundamentalmente en primavera y verano”, por su ritmo vital y, además, “por la percepción de las personas, que en esa época estamos más en la calle y se detecta más”.

Las circunstancias climáticas también afectan, como la sequía: “Para la aparición de ratas es un desastre, porque no se limpia bien el alcantarillado y permite más niveles de madrigueras” en el subsuelo, donde no corre agua.“ Pero, por otro lado, ”cuando hay lluvia, hay una mayor cantidad de insectos“ que se desarrollan en condiciones de humedad y determinada temperatura.

Con todo ello, la labor de control de plagas “requiere un esfuerzo constante, porque la realidad es variable. Se trata de especies vivas y cambian las circunstancias, incluso su conducta”, cuenta poniendo de ejemplo la pandemia, cuando el ser humano estaba confinado y los animales tomaron la calle. “Las ratas salían a la calle tranquilamente, se habituaron y ahora hay que hacer un trabajo sobre eso”, para mantener a raya su población.

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