“Esto es mejor que la Play”: Zampón y Tragón, las estrellas de las III Jornadas de Economía Circular
¿Quién no ha tenido alguna vez en sus manos un catálogo de juguetes de alguna gran superficie o pasado en alguna ocasión por una juguetería de barrio? Día a día son esos los estímulos que, en mayor o menor medida, recibimos. Incluidos, claro, los más pequeños. Pero, ¿y si les dijéramos que existe la opción de poder divertirse y crear juguetes a través de residuos? Un tapón, una cuerda, un trozo de cartón… y rienda suelta a la creatividad y el entretenimiento.
Buena cuenta de ello hemos podido dar durante las III Jornadas de Economía Circular organizadas por Cordópolis, donde uno de los eventos nos ha llevado a mirar, no sin cierta nostalgia, a lo realizado por los alumnos de 4º de Primaria del colegio Cronista Rey Díaz. Hoy, esos chicos y chicas han podido dar una segunda vida mucho más divertida a todos esos residuos que suelen terminar en la basura.
La actividad proponía algo más que una simple manualidad. Cada alumno debía decorar su personaje, ponerle cara, lengua y personalidad propia. Así nacieron ‘Zampón’ y ‘Tragón’, dos monstruos reciclados con una misión muy clara: alimentarse de desperdicios. A través de ellos, los más pequeños aprendieron de forma práctica la importancia de reutilizar materiales y mirar los residuos con otros ojos.
Una vez creados los personajes, comenzaba la parte más esperada del taller: el juego. Los niños tenían que superar distintos desafíos encestando la “basura” en la boca de sus criaturas. El reto incluía varios niveles, desde conseguir que el personaje comiera una vez hasta lograrlo varias veces seguidas o incluso jugar con un monstruo en cada mano. Esa mezcla de creación, reglas y competición convirtió la actividad en una experiencia especialmente atractiva para los alumnos.
La idea surgió de David Pedrera, director fundador de la Escuela de Dibujo y Creatividad Toon, a raíz de una invitación de Cordópolis. Según explica, el propósito era plantear una actividad alejada de las propuestas más tradicionales y pensada para que los alumnos se divirtieran mientras aprendían. El resultado no pudo ser más productivo. “Esto es mejor que la play”, decían los niños. Y eso, en sí, es ya todo un éxito.
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