Violencia de género

“Denunciar es lo que más cuesta”: el paso más difícil para huir de la violencia de género

Letradas del servicio de aseoramiento jurídico de violencia de género en el Colegio de la Abogacía de Córdoba

Carmen María Jiménez, María Vallejo y Sonia García son las tres abogadas que están al frente actualmente del Servicio de Asesoría Jurídica gratuita y especializada para mujeres víctimas de violencia de género del Colegio de la Abogacía de Córdoba, en colaboración con el Ayuntamiento de la capital. A sus manos llegan mujeres de todas las edades y condiciones, la mayoría cuando empiezan a ser conscientes de que son víctimas de violencia de género y necesitan asesoramiento para iniciar el camino que las haga salir de esa situación.

Desmontando el germen de la violencia de género

Desmontando el germen de la violencia de género

“Denunciar es lo que más les cuesta. Por miedo, por vergüenza. Porque piensan en los hijos e incluso en él. Las consecuencias, asustan”, aseguran en una charla con Cordópolis sobre cómo se desarrolla su trabajo, cómo atienden a las mujeres y qué necesitan estas cuando se encuentran en esa situación de vulnerabilidad al ser víctima de violencia. “Llegan hasta nosotras, la mayoría de las veces, cuando están iniciando el camino, cuando están empezando a tomar conciencia de que son víctimas y necesitan informarse de los pasos que pueden dar”.

Ese asesoramiento previo es crucial para que las mujeres sepan con qué herramientas cuentan y qué servicios las van a acompañar en ese camino. Luego, al interponer la denuncia e iniciarse el procedimiento en los tribunales, de ser necesario el Colegio de la Abogacía de Córdoba cuenta con un turno de oficio especializado también en violencia de género, siempre con un letrado de guardia, todos los días y en toda la provincia.

“Llegan bloqueadas, no pueden verbalizar lo que les ocurre”

Por eso, antes, cobra vital importancia el asesoramiento que reciben estas mujeres en el servicio jurídico gratuito, antes de emprender el camino de la denuncia y de dejar atrás su situación de violencia. Un camino difícil. “Muchas veces vienen bloqueadas”. Tanto que, en ocasiones, “el temor hace que no puedan verbalizar y relatar lo que les ocurre”. Otras veces es el propio llanto lo que lo impide, al recordar de nuevo situaciones que han sufrido.

Cuentas las expertas que estas mujeres, en la mayoría de las ocasiones buscan ese asoramiento que les guíen a la hora de interponer una denuncia y de otras muchas cuestiones aparejadas: la separación o el divorcio del agresor, la situación en que quedan los hijos o qué ocurre con la vivienda y el patrimonio común. Y que los tipos de violencia también son distintos, desde la física a la psicológica o la violencia económica.

A este servicio de asesoramiento llegan mujeres que “presentan una situación límite y han tomado el impulso necesario para tomar esta decisión”. Lo más importante -aseguran las abogadas-, es “escuchar, que sepan que siempre que quieran pueden acudir siempre a nosotras y que les vamos a mostrar los caminos, las herramientas que tienen, los recursos que hay para acompañarlas y ayudarlas”. Porque el camino que se abre ante estas mujeres es largo, no es fácil y es duro.

A la mesa del despacho en el que se las atiende, llegan mujeres de muy distinto perfil, la mayoría jóvenes y de mediana edad. También la mayoría de estas mujeres acuden solas, solo algunas en compañía de un familiar o amiga de confianza. “Pero solas hablan en total libertad, porque a veces hay cuestiones comprometidas”. Cuestiones que, a lo mejor, no han contado a nadie más.

“Completamente sometidas”

Y entre todos los casos, algunos llamativos para los propias abogadas. “Hemos asesorado, por ejemplo, a mujeres con formación, con trabajo y recursos económicos, con amistades y relaciones sociales. Y que, sin embargo, estaban completamente sometidas sexualmente y en una situación de violencia por sus maridos”, recuerdan sobre algunos casos y los “prejuicios” de pensar que la violencia de género solo afecta a determinado tipos de mujeres.

Han atendido también a alguna mujer a quien “la controlaban instalando grabadoras de sonido en el domicilio o geolocalización en su teléfono”. Mujeres también que “tienen éxito laboral, son emprendedoras, empresarias. Y viven una situación grave con su pareja, con maltrato físico, psicológico y violencia económica”. Porque la violencia machista no tiene un perfil, ni social, ni de edad, ni económico, sino que es transversal.

Son situaciones vividas a lo largo del tiempo porque el denominador común es que una mujer denuncia mucho tiempo después de iniciarse los procesos de violencia. “Normalmente no se denuncia a la primera. Llevan tiempo pensándolo, sufriéndolo...y a lo mejor hay algo que es la gota que colma el vaso, el detonante y es entonces cuando llegan a pedir asesoramiento y se deciden a denunciar”.

Es ahí cuando se pone en marcha toda la maquinaria de administraciones, entidades de ayuda, cuerpos y fuerzas de seguridad que velan porque una víctima de violencia de género deje de serlo. Y, para emprender ese camino, abogadas como Carmen, María y Sonia ponen su profesionalidad al servicio de estas mujeres. Y expresan un deseo: “Llegar a más personas, a todas aquellas mujeres que lo necesiten”. Porque dar a conocer el servicio que prestan y difundirlo, logrará que esté al alcance de quien, en un momento dado, necesita que le tomen la mano para dejar atrás una situación de violencia.

Teléfono 016

El 016 atiende a todas las víctimas de violencia machista las 24 horas del día y en 52 idiomas diferentes, al igual que el correo 016-online@igualdad.gob.es; también se presta atención mediante WhatsApp a través del número 600 000 016.

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