Violencia de género

Unidad de la Mujer de la Policía Local: el trabajo diario con casi 400 víctimas de violencia de género

Unidad de la Mujer de la Policía Local

A Lola (nombre ficticio) su marido la tenía prácticamente secuestrada en casa. Había colocado cámaras en toda la vivienda para controlar cada uno de sus movimientos en el domicilio. Había puesto cerraduras ciegas para cerrar por fuera cuando él salía de casa e impedirle salir si él no quería. Ejercía violencia física y psicológica sobre ella desde el mismo día de su boda. Ambos formaban un matrimonio cercano a los 80 años de edad, con la violencia de género arraigada en su modo de vida durante toda su convivencia. Y fue a esa edad cuando Lola dio por fin el paso de poner una denuncia contra él.

Este es un caso real de los que llegan a la Unidad de la Mujer de la Policía Local de Córdoba, un servicio especializado en la atención a las víctimas de violencia de género que dio sus primeros pasos en 1994 y que actualmente realiza este trabajo sobre 391 mujeres en la capital. Casi cuatrocientas vecinas de Córdoba que son víctimas de la violencia machista, entre las que el perfil más habitual es el de una mujer española de edad comprendida entre los 31 y 40 años, con hijos a su cargo, y que ha sufrido tanto violencia física como psicológica. Tras ese perfil, tras los datos fríos, están los rostros de las mujeres a las que prestan su ayuda y dedicación los agentes, para lograr que salgan de una situación de maltrato.

Cada uno de los casos de estas mujeres llega a la Unidad de la Mujer por distintas vías, bien por sí mismas o por la alerta de algún vecino o viandante, explican a Cordópolis dos de las agentes que trabajan en este servicio, Vicenta Rodríguez y María García. Y, a partir de ahí, se inicia un recorrido en el que se despliega una acción coordinada dentro de la Policía Local y con otros servicios de atención a las víctimas de violencia de género.

La propia mujer agredida pero también cualquier testigo o bien una patrulla policial pueden ser quienes den la voz de alarma ante un caso de violencia de género y, ahí, se pone en marcha la maquinaria para atender todos los tipos de casos a los que se enfrentan. Puede ser que la mujer esté decidida a poner una denuncia, o bien que lo haga de oficio la Policía Local pero también, si la víctima no quiere denunciar y los agentes no han sido testigos de lo ocurrido pero hay indicios de que ha sucedido algún episodio de violencia machista, poner en marcha el denominado Protocolo Cero, para que la mujer cuente con toda la información y sepa a dónde acudir si necesita ayuda.

La Oficina de Denuncias y Atención a la Mujer y al Menor es el servicio de la Policía local encargado de atender las denuncias y de hacer de enlace con los primeros servicios que necesita la víctima de violencia. De un lado, el acompañamiento psicológico que proporciona una empresa contratada por la Delegación de Igualdad del Ayuntamiento; de otro lado, el ofrecimiento de un abogado de oficio especializado en violencia de género, gracias a un convenio entre el Consistorio y el Colegio de Abogados.

Y, junto a ello, entra en acción la Unidad de la Mujer de la Policía Local, donde diez agentes y un oficial ofrecen “una atención especializada y se hace un seguimiento de cada víctima”, en función del riesgo asignado en el Sistema VioGen que comparten las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Ese seguimiento y la protección que cada mujer necesita la proporciona los equipos LIBRA, que realizan desde llamadas telefónicas para supervisar el día a día de la víctima, a acompañamientos a su centro de trabajo o el colegio de los hijos, al juzgado, entrevistas y otro tipo de acciones encaminadas a su protección. Entre enero y octubre de 2022, han realizado un total de 3.460 vigilancias.

“Hay un contacto directo con la mujer. Y a la vez un seguimiento de su caso en los juzgados”, explican las agentes, que también ven en paralelo cualquier circunstancia del agresor que incida en el protocolo de protección que se sigue con la mujer. “Cada mujer tiene un agente asignado y eso crea agilidad, confianza y un vínculo fluido”. La vigilancia y protección de los casos de riesgo se realiza mañana y tarde por la Unidad de la Mujer y el resto de las 24 horas por los equipos de la Unidad de Denuncias y Atención a la Mujer y el Menor. Los casos con riesgo muy alto y extremo quedan en manos de la Policía Nacional.

En todo el proceso, las agentes inciden en la importancia del apoyo psicológico que necesitan las mujeres víctimas de violencia. “Necesitan un apoyo, es un proceso largo”. Y desde la Policía Local se ha establecido este mismo año que, a petición de los agentes y con el consentimiento de las víctimas, puede demandarse una evaluación por parte del servicio de psicología de la Delegación de Igualdad, en los casos en los que los agentes vean a las mujeres especialmente vulnerables.

“Este es un trabajo muy humano, donde es muy importante empatizar con la mujer víctima de violencia de género. Es una unidad que tiene que tener ese componente humano”, reflexiona la agente García. “Se viven momentos complicados” dice sobre algunos casos de personas en los que la violencia de género se suma a la vulnerabilidad de sufrir problemas de salud mental o vivir en la calle. Y también, dicen, cuando se trata de personas mayores, donde la violencia en la pareja ha estado inoculada siempre, como el caso de Lola que iniciaba este reportaje y que, al final, pudo dar el paso de denunciar y dejó de sufrir la violencia con la que había convivido roda su vida.

Teléfono 016

El 016 atiende a todas las víctimas de violencia machista las 24 horas del día y en 52 idiomas diferentes, al igual que el correo 016-online@igualdad.gob.es; también se presta atención mediante WhatsApp a través del número 600 000 016.

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