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Más cosecha de almendra para esta temporada pero cada vez menos árboles vivos

Un cultivo de almendros.

Europa Press

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El presidente de Asaja Córdoba, Fernando Adell, ha informado este martes que la provincia de Córdoba “afronta una campaña de almendra favorable, en lo que a producción se refiere”, pues se estima que alcanzará las “11.000 toneladas, lo que representa un incremento del 30% respecto a la campaña anterior”.

A través de una nota, Adell ha precisado que “son estimaciones y quedan unos meses importantes aún, pero si todo va bien se podría alcanzar la cifra prevista”, señalando que, a nivel nacional, “se estima una cosecha de 135.250 toneladas de almendra grano, un 6,58% superior a la de la campaña anterior y un 32,89% por encima de la media de los últimos cinco años”.

Este aumento de la producción viene impulsado por dos factores clave, como son “las abundantes precipitaciones registradas durante el otoño, el invierno y el inicio de la primavera, pero también porque los años anteriores no fueron buenos y el efecto vecería tiene mucha importancia”, según ha subrayado Adell.

De este modo, las lluvias “han permitido recuperar las reservas hídricas, tanto en los suelos, como en los embalses, que presentan niveles muy elevados tras varios años marcados por la sequía, lo que garantiza también unas buenas dotaciones de agua para el riego durante el desarrollo final del cultivo, y contribuye a mejorar las expectativas de cosecha en las principales zonas productoras de la provincia”.

Por tanto, Adell ha destacado que la evolución del cultivo ha sido favorable, en términos generales, gracias a la disponibilidad de agua y al buen estado vegetativo de las plantaciones. No obstante, ha recordado que “las condiciones de elevada humedad registradas durante esta campaña también han favorecido la aparición de enfermedades fúngicas, por lo que será fundamental mantener una adecuada vigilancia fitosanitaria para preservar el potencial productivo hasta la recolección”.

Ello ha conllevado que los tratamientos, entre ellos los fungicidas, “han sido superiores y, por ende, el gasto en el cultivo, además de los daños en las infraestructuras de las fincas por las borrascas y el plus de gasto en fertilizante, a causa de la subida por los conflictos bélicos”.

Bajada de superficie

Junto a ello, Adell ha expresado su preocupación por “las grandes cifras de bajada de la superficie de almendro, debido únicamente a la proliferación exponencial de la plaga conocida como gusano cabezudo (Capnodis tenebrionis), que provoca la muerte de los árboles”, y ha lamentado que, “desde que eliminaron del mercado materias activas eficaces y redujeron el número de aplicaciones, la superficie no deja de bajar”.

De hecho y según datos de la Junta de Andalucía que maneja Asaja, “la superficie en Córdoba ha bajado en dos años más de 2.500 hectáreas”. De hecho, en la última semana, Asaja Córdoba ha tenido conocimiento del arranque de dos plantaciones de almendro de sus asociados.

Para el presidente de la organización agraria, esta situación “está acabando silenciosamente con las plantaciones de almendros en Córdoba”, por lo que ha pedido a la Junta de Andalucía y al Ministerio de Agricultura “que pongan soluciones”, ya que “esto es solo el principio de lo que pasará si se sigue prohibiendo el uso de fitosanitarios en este y otros cultivos”.

De hecho, ha afirmado que “la Junta de Andalucía reconoce el gran problema que tienen los agricultores e incluso en su web afirma que, en los últimos años, el gusano cabezudo (Capnodis tenebrionis) ha pasado de ser una plaga secundaria a convertirse en una de las principales amenazas para el cultivo del almendro en Andalucía debido, entre otros motivos, a los periodos de sequía, restricciones en las dotaciones de agua y prohibición de materias activas para su control”.

En este sentido, “su incidencia es tan grave que pone en riesgo la viabilidad de algunas explotaciones, una realidad que se agudiza con la reducción de materias activas autorizadas para su control químico”.

Es por ello, que Asaja Córdoba solicitará a la Consejería de Agricultura la “autorización excepcional de materias activas para que, a su vez, lo trasladen al Ministerio de Agricultura, y ayudas específicas para los agricultores que han tenido que arrancar las plantaciones, similares a las que el año pasado se publicaron para el mildiu en la viña y el algodoncillo en el olivar, ya que se está poniendo en peligro, en muchos casos, la continuidad y supervivencia de las explotaciones agrarias y este fue el principal argumento de la existencia de esas ayudas”.

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