Armarios para móviles: una herramienta en centros educativos para el bienestar emocional del alumnado
Centros de Educación Primaria y Secundaria en Córdoba capital y provincia han ido adoptado protocolos para eliminar la presencia de teléfonos inteligentes durante la jornada lectiva. La medida, que responde a la necesidad de mejorar la concentración y reducir la ansiedad digital, oscila entre el consenso con las familias y la instalación de armarios de seguridad para el resguardo de terminales. Siempre de acuerdo con la actual legislación autonómica, favorable al máximo control en dicha materia. Esta tendencia, presente en diversos centros de la red educativa cordobesa, tiene en el Colegio Ferroviario a uno de sus exponentes, tras declararse este curso como espacio ‘Libre de móviles’.
La problemática del acceso constante a Internet ha forzado a los equipos directivos a buscar soluciones físicas ante la ineficacia de las prohibiciones meramente normativas. Los centros han identificado que la simple posesión del dispositivo, incluso si permanece guardado en la mochila, genera un estado de alerta por las notificaciones que interfiere en el proceso de aprendizaje. Por ello, la tendencia actual vira hacia el resguardo bajo llave de los dispositivos, garantizando una desconexión efectiva durante las horas de clase.
El debate se divide actualmente entre dos vías de actuación complementarias: la iniciativa de las Asociaciones de Familias (AFA) para establecer pactos de compromiso que retrasen la entrega del primer terminal, y la decisión de los colegios de custodiar físicamente los aparatos. Esta segunda opción permite que aquellos alumnos que necesiten el teléfono para sus desplazamientos fuera del horario escolar puedan portarlo, asegurando que no sea utilizado dentro del recinto educativo.
En el caso del Colegio Ferroviario, la dirección ha implementado armarios específicos en los cuatro cursos de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y en los Ciclos Formativos de Grado Superior de Integración Social. Jara García Alonso, directora del centro, confirma la efectividad operativa del sistema: “A primera hora, el alumnado deja en los armarios dispuestos en clase sus móviles, se cierra con llave y antes de la salida se les devuelven”. Según la responsable, la medida ha incrementado la atención y ha reducido drásticamente las interrupciones injustificadas. “El mismo alumnado ha explicado en el Consejo Escolar los beneficios que encuentran en la medida y que se ha mejorado el clima escolar”, señala la directora.
El apoyo de las familias ha sido un factor determinante en la implantación de este protocolo de custodia, que mantiene un carácter voluntario pero registra una acogida mayoritaria. Miguel Cañero, presidente de la AFA del Colegio Ferroviario, sostiene que la preocupación por el tiempo de exposición a pantallas es una prioridad para los progenitores. “Apoyamos esta medida del cole”, recalca Cañero.
Expertos y talleres para las familias
Para reforzar esta política, la AFA del centro ha colaborado con expertos en la impartición de formaciones técnicas sobre riesgos y prevención. Estos talleres están dirigidos a las familias y se centran en la gestión de la higiene digital en la infancia y la adolescencia. La formación busca que las restricciones aplicadas en el aula se vean respaldadas por una educación coherente en el entorno doméstico, abordando el impacto de la tecnología en el desarrollo neurológico de los menores.
El uso de armarios de seguridad ha demostrado beneficios colaterales en la salud mental y la convivencia en los centros cordobeses. Los equipos han observado una reducción en la ansiedad social y en la urgencia por consultar redes sociales de forma constante. Además, se ha detectado una disminución de las visitas recurrentes al aseo, que en muchos casos se utilizaban como pretexto para acceder a los dispositivos móviles de forma oculta durante el horario lectivo.
Esta corriente de racionalización se extiende por la provincia, donde diversos centros cooperativos y de titularidad pública evalúan la viabilidad técnica de estas infraestructuras. Los colegios que han adoptado la custodia física atestiguan que existe una recuperación de los espacios de socialización durante los recreos, fomentando el contacto interpersonal directo frente a la interacción mediada por pantallas. La medida se perfila como una solución logística para equilibrar la seguridad de los alumnos fuera del centro y el rigor académico dentro de él.
Tras los resultados obtenidos en Secundaria, el Colegio Ferroviario se plantea ampliar el uso de los armarios a los cursos de 5º y 6º de Educación Primaria. Esta ampliación responde al descenso en la edad de posesión del primer teléfono inteligente, situando la prevención en las etapas previas a la adolescencia. El objetivo es consolidar hábitos de desconexión digital de forma temprana y supervisada antes del ingreso en niveles educativos superiores.
El Colegio Ferroviario es un centro gestionado por la Cooperativa Alhucema, integrada por profesionales de la educación que aplican modelos de gestión autónoma en sus instalaciones. La institución integra programas de bienestar y salud digital como parte fundamental de su proyecto pedagógico y organizativo. La cooperativa prevé realizar un seguimiento de los indicadores de rendimiento académico para evaluar el impacto a largo plazo de estas medidas de control tecnológico en el alumnado.
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