La sequía y las altas temperaturas provocan 73 millones de pérdidas a agricultores y ganaderos

Jornaleros en un olivar | MADERO CUBERO

La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) ha puesto cifras a las consecuencias de la sequía y las altas temperaturas en el campo cordobés durante 2017: los agricultores y ganaderos de la provincia han tenido unas pérdidas de 73,6 millones de euros, provocadas por la evaporación de la lluvia caída, que ha afectado tanto a cultivos como a la alimentación de las cabezas de ganado.

Así lo ha puesto de manifiesto este lunes el presidente de Asaja, Ignacio Fernández de Mesa, en su balance del sector de la agricultura y la ganadería durante 2017. Así, las pérdidas por la falta de lluvias y las altas temperaturas en la agricultura se cifran en 14,2 millones de euros, donde los cultivos más afectados por la bajada de las cosechas han sido el girasol, el trigo duro, el viñedo, el trigo blando, la avena y la cebada. De estas pérdidas se excluyen los cultivos del olivar y la naranja, que se han salvado por la subida de precios.

En la ganadería, las pérdidas que Asaja achaca a la falta de lluvia y a las altas temperaturas vividas en 2017 alcanzan los 59,4 millones de euros,  que “los ganaderos han tenido que sacar de su bolsillo” para compensar con alimento extra la falta de hierba en el campo por las condiciones climatológicas. El ganado más afectado por ello ha sido el caprino, el ovino y el vacuno de carne, mientras que el vacuno de leche y el porcino han sido los menos afectados.

El balance de Asaja señala a una “climatología nada favorable” como protagonista del pasado año en el campo. Señalan que, si bien “la pluviometría ha estado en la media”, ha estado acompañada de altas temperaturas continuas, lo que ha ocasionado que el agua “se evapore rápidamente, no profundice y los embalses se encuentren vacíos”.

Por ello, “las consecuencias son una bajada generalizada de las cosechas” en el año 2017, una situación que se podría repetir en 2018 si la climatología persiste como en los meses anteriores. “El año 2018 está en entredicho, no solo para regadío sino también para secano”, ha advertido Fernández de Mesa.

Por cultivos, Asaja destaca la producción de 268.000 toneladas en el olivar, una producción que se vio afectada por la sequía y cuyo precio pasó de 3.140 euros por tonelada en noviembre de 2016 a los 3.725 euros por tonelada que se pagaron en 2017. Asimismo, en el girasol se produjeron 1.000 kilos por hectárea, pero con “precios no rentables” para el agricultor, si bien el alto precio del aceite de oliva subió las ventas del de girasol hasta un 24%.

Por su parte, los cítricos duplicaron sus precios -de 0,8 a 0.16 céntimos el kilo-, mientras que el viñedo sufrió una reducción de la producción del 33% y una subida de precios del 20% en la uva blanca. Mientras, la fruta de hueso experimenta una “profunda crisis”, con precios de entre 35 y 40 céntimos el kilo mientras el coste para el agricultor se cifra en 50 céntimos. Además, “se ha producido una caída en el consumo de frutas y hortalizas del 4,4%”, denuncia la organización agraria.

Asaja ha destacado en este balance la “mejora de la seguridad” en el campo, con el trabajo de cinco Equipos Roca de la Guardia Civil y con unos datos que hablan de una bajada del 16% de la delincuencia en el campo y una subida de 4% en el número de detenidos e imputados.

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