El palacio de la Isabela, en la Lista Roja del Patrimonio

El palacio de la Isabela, en Alcolea.
El listado, realizado por la Asociación Hispania Nostra, cuenta ya con ocho monumentos de la provincia de Córdoba en peligro de derrumbe

La Asociación Hispania Nostra acaba de incluir en su Lista Roja del Patrimonio en peligro (www.listarojapatrimonio.org) al palacio de la Isabela, en Alcolea, "por su estado de ruina continua". Según esta organización, el inmueble presenta un aspecto de abandono y decrepitud, "aunque, gracias a la solidez de sus muros, se mantiene en pie".

La Lista Roja del Patrimonio es una iniciativa de Hispania Nostra que ha recogido, en toda España, los monumentos declarados Bien de Interés Cultural (BIC) que pese a su protección y su valor están abandonados y en un riesgo cierto de desaparecer o derrumbarse. De la lista, no se salva ni una provincia española.

Con la incorporación del palacio de la Isabela, ya son ocho los monumentos cordobeses que recoge este ominoso listado. Los otros siete son el Castillo de los Gahete o Sotomayor de Belalcázar, el convento de los Cinco Mártires de Marruecos (también en Belalcazar), la torre de Arias Cabrera, las Alcubillas de Córdoba, el Puente Romano de Villa del Río, el Castillo de Dos Hermanas (Montemayor) y la ermita de la Consolación, en Bujalance.

De forma cuadrada, con 12 metros de lado, el palacio de la Isabela tiene una planta semisótano con dos enormes habitaciones abovedadas. Allí estaba instalada la parte correspondiente a los servicios, cocina, bodega y despensa.. Cada una de las torres redondas está orientada a un punto cardinal, tres de ellas parten del primer piso, y la cuarta -la mayor y de forma ochavada- mira al norte, sustentando la escalera de caracol. Lamentablemente, esta escalera se encuentra llena de escombros. Por último, a la puerta de entrada se accede por una escalinata desde el jardín, que tiene restos de un estanque. Tanto el suelo como el zócalo de azulejos del palacio han sido en gran parte expoliados, al igual que la instalación eléctrica. También se ha perdido gran parte de la decoración del exterior, así como los escudos de la familia y una escultura que ocupaba una hornacina.

La historia del palacio arranca en 1.871, cuando el prócer cordobés don Ricardo Martel y Fernández de Córdoba, conde de Torres Cabrera y del Menado, fundó la colonia de Santa Isabel. Para ello, utilizó los terrenos de su propiedad que tenía en la barriada cordobesa de Alcolea, con una extensión de 733 hectáreas. Allí empezó a edificar un palacio con elementos militares para residencia de su familia.

El conde de Torres Cabrera fue alcalde de Córdoba en dos ocasiones, en 1864 y 1867; gobernador civil, diputado a Cortes, senador vitalicio por Córdoba y Grande en España. Tuvo un destacado protagonismo en la vida cordobesa de su época. Fueron importantes sus aportaciones en el campo de la reforma agrícola y social –entre otras, la colonia que nos ocupa– siendo de resaltar su gran preocupación por elevar en Córdoba el nivel cultural. La colonia fue el primer lugar en el que se cultivó la remolacha azucarera en España y pionera en producir azúcar, en 1882, en la fábrica que para tal fin se instaló en las inmediaciones del puente.

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