Mujer y cofrade (y IV): Marisol Salcedo, primera pregonera de la Semana Santa de Córdoba

Marisol Salcedo, primera pregonera de la Semana Santa de Córdoba | ÁLEX GALLEGOS

Hasta 59 pregones de Semana Santa se habían pronunciado en Córdoba por hombres desde 1945 cuando le llegó el turno de hacerlo a una mujer. La fecha histórica fue el 27 de marzo de 2004 y la protagonista era Marisol Salcedo Morilla, maestra de Primaria y licenciada en Artes Escénicas que en ese momento tenía 50 años.

Marisol Salcedo recuerda, con el paso del tiempo, aquel momento sin darle importancia a su condición de mujer. Sabe que fue importante ocupar ese puesto por primera vez, pero ella no se sintió condicionada ni trató de hacer una exaltación diferente, sino la suya, la que cada pregonero hace de manera muy personal. “No sentí un orgullo especial por ser la primera mujer, el orgullo legítimo era por ser pregonera de la Semana Santa de Córdoba, ya que antes había hecho pregones de la Romería de Santo Domingo y de San Isidro en Villafranca”, explica.

Marisol cree que “algo diferente al de un hombre tuvo el pregón, pero no traté de hacer un pregón de mujer ni reivindicativo”. No obstante, algunas de las crónicas del acto como la que Antonio Varo hizo para Diario Córdoba aludían a la “sensibilidad femenina” que hubo en la exaltación, además de fe y devoción. Ella lo resume como un pregón “con buena parte de sentimientos de mi familia, de cómo me sentía al ver las procesiones, los sentimientos como madre de nazarenos porque mis hijos salían con la Virgen de las Angustias, y con contenido social para invocar la terminación de ciertos males que nos acuciaban y nos siguen acuciando”.

Ella estaba relacionada con la romería de Santo Domingo, con la Virgen de Linares, la hermandad de las Angustias y la del Santo Sepulcro. Era, por tanto, afín a las cofradías, algo fundamental a la hora de su elección. “Supongo que hubo algún deseo por parte de la Agrupación de cofradías, especialmente por Paco Alcalde -su presidente en aquel momento-, de que fuera una mujer la que cantara a la Semana Santa cordobesa”, dice, y una vez que se decidió buscaron una persona que reuniera distintos requisitos.

En este sentido, Alcalde relata para EL CIRINEO que la junta de gobierno que presidía tuvo en cuenta “su perfil cofrade” y “evidentemente pensamos que podía ser un antes y un después que una mujer subiera al atril y que expusiese lo que siente una mujer dentro de una cofradía”. Porque, “realmente a la mujer hay que darle un protagonismo en todas las facetas de la vida y en las cofradías no podíamos permanecer al margen. Su papel en las hermandades estaba limitado a algunas tareas y pensamos que la mujer tenía que tener un protagonismo igual que el hombre”, subraya Francisco Alcalde.

Los recuerdos de la primera pregonera de la Semana Santa de Córdoba son buenos. La experiencia fue “positiva” para ella. “Me trataron muy bien, hubo muchas personas alrededor deseando ayudarme y tuve el mejor asesor que se podía tener en aquel momento que era mi padre, Miguel Salcedo Hierro, que ha hecho tres pregones de la Semana Santa en Córdoba y uno en la Casa de Córdoba en Madrid”, relata. Como anécdota, cuenta que dio el pregón escayolada por una fractura de muñeca, pero que nadie se percató.

Aunque, obviamente, también tuvo detractores. Voces que, según señala Marisol, la juzgaron por ser mujer antes de escucharla. “Tuve críticas anteriores, que eso es lo peor que te puede pasar, porque es lógico que te las hagan a posteriori, pero que me las hicieran con anterioridad, aquello tenía otro color. Fueron cosas despreciativas que no voy a repetir, precisamente por ser mujer y que venían de alguna persona que luego ha hecho una birria de pregón”, dice. Pero todo lo demás fueron “felicitaciones y admiración, abrazos sinceros y orgullo de la propia gente de mi cofradía de que fuera yo, no tengo por eso la más mínima queja. Fue un bombazo por ser mujer, pero yo lo tomé como una cosa normal”, comenta.

Tras ella, solo otras dos mujeres han pronunciado el pregón de la Semana Santa de Córdoba: Inmaculada Luque en 2008 y María José Sánchez en 2018. “Que hayan sido dos mujeres más me llena de orgullo, además que lo hicieron muy bien”, opina Marisol. Sobre que no haya habido más dice que no le parece “ni bien ni mal” aunque eso “dependerá del que lo elige y de las propias mujeres que lo reclamen, lo mismo que reclaman otras cosas”.

Pincha aquí para ver el primer capítulo 'Mujer y cofrade (I): Gema Fernández, primera capataz de Córdoba'

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