Y medio año después... Claudio Marcelo se queda en el Templo Romano

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El gobierno local dejará a estatua en el mismo sitio en el que fue colocada por sorpresa a tres días de las elecciones | Seis meses después, sigue sin abonarse la factura al escultor por las dudas sobre el encargo | El coste fue a cargo del Plan Turístico de la Junta

Llegó de madrugada, por sorpresa, a tres días de las elecciones municipales y solo seis días después de haberse aprobado el encargo en junta de gobierno local. De ella se dijo de todo: desde la sospechosa rapidez entre la aprobación del encargo y la realización de la obra, pasando por su coste, 134.000 euros, según se dijo en su momento cofinanciados por una fundación romana -de la que nada se ha vuelto a saber-. Y por supuesto sobre la manera de ubicarla -con nocturnidad y a tres días de unas municipales-, llegando incluso a parecidos razonables.

Pese a todo, y a perder las elecciones, el PP la presentó en sociedad una semana antes de abandonar el gobierno local. Defendió el “rigor histórico” de la imagen y le dejó el encargo al nuevo gobierno local de buscar una nueva ubicación para una obra de tres metros de altura y unos 3.000 kilos de peso que los populares incluso llegaron a sopesar plantar en la plaza de Las Tendillas, con Claudio Marcelo saludando, brazo en alto, a la calle que lleva su nombre. Aquello se descartó, tanto lo del saludo como lo de la ubicación.

Nada más llegar, el nuevo equipo de gobierno se encontró con el regalo que, en realidad, eran dos: la estatua de tres metros que nadie había pedido y la factura del escultor, más de 134.000 euros que presentó nada más concluir la obra en el Templo Romano. Pocos días después se descubrió que el proceso de romanización del anterior gobierno local contemplaba otra estatua, ésta en bronce y de Marco Aurelio, que esperaba el visto bueno del Área de Cultura para iniciar los trabajos, tras el estudio previo, con un coste de unos 11.000 euros.

Un día después de la publicación del  hallazgo de la segunda estatua, el nuevo gobierno local anunciaba una revisión de todos los expedientes iniciados para la adquisición de las estatuas y, aunque “no era su prioridad” el mensaje que se repitió por activa y por pasiva es que ni gustaba la estatua ni, mucho menos, la factura. Entre unas cosas y otras, agosto estaba a punto de acabarse y con él, las llamadas serpientes de verano que alimentan las páginas de los medios antes de la reactivación del curso político en septiembre y de los “temas importantes”.

Ayer se cumplieron seis meses desde que Claudio Marcelo tomó por sorpresa el Templo Romano y el gobierno local sigue sin saber qué hacer con la estatua. “Se queda donde está”, señalan las fuentes consultadas por este medio. Ya no urge, ya no molesta o, simplemente, medio año después, nadie sabe qué hacer ni a dónde mandar las tres toneladas del emperador que, siguiendo la estrategia de no moverse un ápice del sitio, ha conseguido conquistar el monumento al que llegó en la madrugada del 21 de mayo. Veni, vidi, vici, que diría Julio César

De lo que tampoco se sabe nada es del pago al escultor, que por el momento sigue sin producirse porque, medio año después, siguen las consultas sobre el coste de la obra y el procedimiento administrativo que se realizó y que, como dato, se cargó a los fondos aportados por la Junta para el Plan Turístico de Grandes Ciudades. “Se sigue estudiando”, indican las fuentes consultadas en el gobierno local que, eso sí, ha descartado el gasto en bronce para la estatua de Marco Aurelio.

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