Alquiler pisos

Buscar piso de estudiantes en Córdoba: “La beca no te da para pagarlo”

Carteles para alquilar pisos de estudiantes

Si buscar un piso para comprar o alquilar suele ser más una odisea que un camino de rosas, los jóvenes universitarios lo tienen aún peor este año ante la subida del precio del arrendamiento. Y es que haciendo una búsqueda por los principales portales online donde se muestran las viviendas y se buscan compañeros, los precios que más se repiten rondan los 600 euros. Incluso los hay que llegan los 700 euros para tres personas.

Ciudad Jardín y Parque Cruz Conde son las zonas más típicas en la búsqueda de inmuebles por su cercanía con algunas de las facultades, el Rectorado o las estaciones de trenes y autobuses. Sin embargo, el aumento del precio del alquiler obliga a los jóvenes a buscar su residencia algo más lejos ya que, incluso con el transporte, le sale más económico. En zonas como Huerta de la Reina, Santa Rosa o la Avenida de Barcelona, la mayoría de las opciones que se encuentran baja su precio a los 400 o 500 euros.

En esta última localización ha pasado Alba María los dos últimos años, porque era más barato. Tras su primer año viviendo en Parque Cruz Conde, donde pagaba 180 euros por vivir “en un cubículo”, decidió buscar un sitio aún más barato. En Avenida de Barcelona lo encontró: un piso para cuatro personas por 540 euros, 135 cada uno.

Este año, Alba ha querido irse a vivir con su pareja y la búsqueda le ha sido “muy difícil”. “Este año están muy caros”, señala la joven cordobesa de 22 años. En esta ocasión, la zona elegida ha sido La Magdalena, cerca de la Facultad de Derecho, aunque ella sea estudiante de Educación, porque al final les ha primado más el precio y, sobre todo, que acepten a sus mascotas.

Según ha informado a Cordópolis María Dolores Fernández, del Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria, uno de los motivos por el que se ha incrementado el precio de estos alquileres ha sido la disminución de la oferta. “Este año hay más apartamentos turísticos. Entonces, si hay menos oferta y la demanda es igual o mayor, el precio aumenta”. Del año pasado a este lo ha hecho sobre unos 25 euros, “los estudiantes vienen a pagar unos 225 o 230 euros al mes por habitación”. Una cifra que el pasado año rondaba, indica Fernández, los 200 euros.

En el caso de Carlos Martín, es el primer año que busca piso en Córdoba. Carlos, natural de Morón de la Frontera, viene a la ciudad para estudiar Biología y se encuentra en plena búsqueda de pisos. De momento, ha visto varios pero ninguno se ha ajustado en precio y estado a lo que busca.

Según cuenta, los pisos más modernos son unos 150 o 200 euros más caros en comparación con los más antiguos. “Los que tienen más años pueden estar sobre los 550 o 600 euros para tres personas, mientras que los más modernizados con mesas de estudio y demás suben a 750 o 800 euros”, detalla. Noelia, estudiante de segundo año del Grado superior de Anatomía Patología y Citodiagnóstico, se ha establecido de límite los 200 o 220 euros aún habiendo pagado durante el último año 170 euros. Un aumento considerable que ha tenido que hacer por el incremento que ha notado en los precios. Aunque para su suerte, además de los gastos de comunidad y agua -que normalmente entran dentro del importe-, a ella le entra también el Internet.

A Carlos, al igual que a Alba María, le han dado beca en los cursos pasados. Sin embargo, en esta ocasión, cuenta el joven, tendrá que contar también con la ayuda de sus padres. “La beca es un pequeño empujón, pero es muy difícil incluso con beca porque no te da para pagar el año”, apunta el sevillano. En ello también coincide Noelia, que asegura que, además de usar la bonificación que le han dado este año, ha tenido que recurrir a las que le habían dado en los años anteriores, cuando estaba en Bachillerato. “Este año me he gastado el triple de lo que me dan de beca”, apunta.

Problemas añadidos al precio del alquiler

Pero, además del coste, los jóvenes encuentran con otros problemas a la hora de decidirse por un piso. Los que tienen los precios más bajos, en ocasiones, no cuentan con los equipamientos necesarios. En el caso de Alba, se ha llegado a encontrar con un inmueble en el que le ofrecían instalarle un camping gas. “Llegué y al no ver cocina pregunté y me dijeron que me dejaban un camping gas”, algo impensable.

Por su parte, Carlos se ha encontrado con caseros que no le han querido hacer un contrato, requisito indispensable tanto para pedir su beca como para evitar futuros problemas con el arrendamiento. “Hay muchos que no me han querido hacer un contrato y eso es fundamental”.

Por último, otro problema existente en los pisos de alquiler y, que estos jóvenes también sufren ,es la aceptación de las mascotas. Cada vez son más los jóvenes que se llevan sus animales con ellos, como es el caso de Alba, que este año tiene tres chihuahuas junto con su pareja, situación que le ha supuesto un gran problema. En su caso, cuenta, la pareja se ha quedado en un piso por que el paga 250 euros cada uno ya que es el único en el que le han permitido entrar con sus perros; un esfuerzo económico por poder vivir con sus compañeros de cuatro patas.

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