Banderas ucranianas hechas a mano para ayudar a quienes viven “una pesadilla”

Confección de banderas de Ucrania para señalizar puntos de recogida de ayuda y poner en los balcones

Ruslana y Marina vinieron de Ucrania a España para “buscar una vida mejor” aterrizando directamente en Córdoba. Ruslana lo hacía sola y a Marina le esperaba su madre que llevaba ya tres años aquí. Ahora, como sus compatriotas que residen en la capital cordobesa, han visto cómo sus familiares que se quedaron allí se han visto afectados por la invasión de Rusia.

Este martes un camión salía directo a Polonia cargado con 15 toneladas de materiales, productos y ropa. Pero para obtener aún más ayuda, a las voluntarias se les ha ocurrido en estos días la idea de coser banderas de Ucrania para poner en los puntos donde recogen donaciones. También, compatriotas como Anna Kostyuk, han animado a ponerlas en los balcones a todo el que quiera para señalar su solidaridad con el pueblo ucraniano.

Hasta ahora, según ha detallado Marina, llevan vendidas unas 30 banderas hechas a mano. De momento solo ella y Ruslana, que disponen de máquinas de coser en sus casas, están dedicándose a su elaboración y a la compra de los materiales para hacerlas. Sin embargo, según han contado a Cordópolis, necesitan poder contactar con algún proveedor que les quiera donar o rebajar el precio de las telas. “He comprado las telas que me las han dejado un poco más baratas pero a ver si alguna empresa o algún proveedor nos puede hacer un descuento o venderlas por un precio simbólico”, pide Marina.

La ucraniana muestra su gran compromiso con la elaboración de las banderas, llegando a haber hecho unas 50 desde que pusieron en marcha la iniciativa. Y es que según indica con una sonrisa, “podría estar 16 horas seguidas pero las máquinas necesitan descansar”. Cuenta también con la ayuda de Ruslana que colabora con ella para que le sea más fácil y repartir el trabajo.

La idea, según cuenta Anna, surgió por la demanda de tener una bandera en los comercios que son puntos de recogida de ayuda: “Me llamaba mucha gente para que les dejara la mía pero yo tengo una. Entonces pusimos esto en marcha para tener un dinero extra para el país”. Y es que son ya más de 100 puntos a los que los cordobeses pueden acercarse para llevar sus donaciones, entre ellos, clínicas de estética, dentistas, supermercados Deza o Mandrágora Café.

Pero toda ayuda es poca para las que, como sus familias, siguen viviendo en Ucrania porque “no quieren irse” y esperan “a ver cómo cambia la situación en unos días”. Según aclara Ruslana lo que le han transmitido sus familiares es que “quieren ir a la frontera de Polonia y ahora están en el pueblo de mi madre en un centro de refugiados en las escuelas; hay quienes quieren irse y otros quieren quedarse a ver cómo va la cosa”.

“Un mes antes había estado en Ucrania con mi madre”

La noticia llegó a todos como un jarro de agua fría, aunque había quienes podían esperarlo, pero no fue el caso de Ruslana. “Un mes antes había estado en Ucrania con mi madre”, cuenta. Allí hizo vida normal, “fuimos al teatro, a patinar...”, aunque desde España la llamaban para que volviera. “Les decía que me dejaran estar con mi madre”.

Después de un mes en Córdoba tras su vuelta conoce una noticia que no podía creerse, “es como una pesadilla, como una película”. A través de las noticias escucha cómo las bombas caen en las casas, “hay una lista de muertos y otra de vivos, pero hay otra donde no están ni muertos ni vivos porque las bombas explotan y no se puede decir dónde está la persona”, expone.

Otro de los problemas que expone es que “no puede llegar la ayuda humanitaria” porque las tropas rusas les rodean. Por ello, “muchos niños mueren porque no tienen ni agua”. Hasta el momento, Ruslana está en contacto con su madre y con otros amigos que le han contado “que duermen en el sótano y si quieren salir para comprar algo los rusos empiezan a fusilar, a los civiles”. Una situación que parece irreal, como dice Ruslana, “una pesadilla” en la que faltan cosas tan importantes como comida o insulina para algunos de los niños. Cosas que gracias a la colaboración de los cordobeses con las donaciones y la compra de banderas esperan poder ir teniendo y comprando.

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