Juan Romero, cordobés y último superviviente republicano de Mauthausen, cumple 101 años

Juan, con la carta del Gobierno francés en la que se le comunicación la concesión de la Legión de Honor, en 2016.

3.799. Éste fue el número que acompañó a Juan Romero durante sus cuatro años en el campo de concentración nazi de Mauthausen. Natural de Torrecampo, el pasado martes cumplió 101 años rodeado de su familia en la localidad francesa en la que vive, Aÿ, ubicada en la ciudad de Marne. Perteneció al comando de la desinfección en Mauthausen y entre sus trabajos estaba el de recoger todas las pertenencias de los nuevos prisioneros que llegaban al campo. Fue condecorado con la Legión de Honor francesa en 2016.

Gracias a la información facilitada por Deportados podemos conocer la historia de este combatiente. Al estallar la Guerra Civil española, Juan apenas tenía 17 años y perteneció a la 33 brigada del XV Cuerpo de Ejército. Luchó en la sierra de Guadarrama, Brunete, Guadalajara y Teruel. Especialmente dura para Juan fue la batalla de El Ebro, en la que tuvo que cruzar el río en una frágil barca, mientras los soldados franquistas le disparaban desde la orilla. Muchos compañeros murieron. Juan resultó herido pero, después de recuperarse en un hospital, regresó con su brigada. Tras la caída de Cataluña, en febrero de 1939, pasó la frontera francesa por Puigcerdà.

Ya allí, el cordobés no pudo refugiarse y las autoridades francesas le internaron en el campo de concentración de Vernet d' Ariège. A pesar de ello, en abril se alistó a la Legión Extranjera para seguir combatiendo contra el fascismo. Cuando Alemania invadió Francia un año después, Juan cayó prisionero y lo trasladaron al Stalag III-A, un campo de prisioneros en Brandenburgo. Allí permaneció un año hasta que lo deportaron a Mauthausen, donde empezó trabajando en la cantera.

Pasó al grupo de trabajo de la desinfección después de una pequeña estancia en la enfermería del campo de concentración tras un accidente. Su misión era la de recoger todas las pertenencias de los nuevos prisioneros y revisar sus ropas, consiguiendo en algunas ocasiones algo de comida que repartía con sus compañeros. Permaneció trabajando en la lavandería hasta su liberación.

Juan atesora muchos recuerdos y vivencias de esta criminal experiencia, como el de la mirada y la sonrisa de una niña pequeña que llegó con sus padres al campo de concentración. Iban directos a la cámara de gas. En 1945, este cordobés fue repatriado a Francia y se instaló en Aÿ, donde aún vive. Allí conoció a su mujer, se casaron en 1947 y tuvieron cuatro hijos.

Aunque España y Córdoba pocos reconocimientos le han otorgado, Francia no se olvida de quienes arriesgaron su vida durante esta etapa de la historia y el último domingo de abril celebra el Día Nacional de la Deporación, acto en el que ha participado Juan quien, como ha sabiado este periódico, también ha ofrecido charlas en Aÿ explicando la historia de los republicanos españoles en Mauthausen.

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