Humildad y Paciencia recupera su esplendor

El titular de la Paz vuelve este miércoles al culto tras su restauración por Antonio Bernal, quien ha respetado la impronta de Martínez Cerrillo | La hermandad presenta al Señor descubierto de los dos hombros en una estampa inusual que permite ver mejor los detalles de la intervención

Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia ya está repuesto al culto en la iglesia conventual del Santo Ángel (Padres Capuchinos). La hermandad de la Paz ha presentado a su titular este miércoles a las 13:00 durante una misa de acción de gracias por los buenos resultados de la restauración a la que ha sido sometido por parte del imaginero Antonio Bernal.

Para la ocasión, la hermandad ha decidido que el Señor aparezca vestido con su túnica morada bordada en oro pero con el detalle de llevar los dos hombros al descubierto -tradicionalmente ha mostrado solo el izquierdo- para que los fieles puedan observar mejor algunos aspectos de la intervención, como las gotas de sangre o moratones con que cuenta la imagen que han salido a la luz. De esta manera, la imagen se ha presentado a baja altura, muy cercana al suelo, con lo que la cofradía ha querido facilitar su visión.

Esto ha sido posible gracias a la limpieza de las policromías que ha llevado a cabo Bernal, con lo que ha quitado repintes posteriores a su hechura, así como la suciedad acumulada del tiempo, lo que ha permitido acabar con el color verdoso que tenía por la oxidación de las pinturas. Con esta actuación, el imaginero consigue otro tono más moreno y que se vea de nuevo la sangre que estaba oculta por la suciedad. En este sentido, el hermano mayor de la Paz, Enrique Aguilar, indicó que “se le han hecho estucos nuevos”, ya que Martínez Cerrillo hacía con este material en relieve las gotas de sangre que en algunos casos habían perdido su color por el roce y ha habido que reintegrárselo.

En definitiva, el Señor “ha vuelto a su origen”, según Aguilar, quien se mostró muy satisfecho por el trabajo realizado por Antonio Bernal, que también hizo hincapié en que se ha mantenido la impronta del Martínez Cerrillo, algo que consideró primordial. Cabe recordar que Bernal ya es experto en la obra de este autor al haber restaurado en muchas ocasiones imágenes suyas.

El propio Bernal indicó otros detalles sobre la intervención, como que al Señor se le han limpiado los ojos y se le han puesto unas pestañas más pequeñas, porque las que tenía eran desproporcionadas y “no le favorecían la mirada, que ha ganado en dulzura y expresión”, dijo. Además, explicó que se han consolidado las maderas, que en algunos casos no estaban bien fijadas, y se han saneado todas las grietas. Respecto a la policromía, señaló que ha quedado “más luminosa”. Por último, también se le ha modificado la corona de espinas, que estaba hecha de espinas de plomo y han sido sustituidas por otras de acacia.

El hermano mayor de la Paz indicó que los tres meses en los que el Señor ha estado fuera de Capuchinos han supuesto “una larga espera”. “Menos mal que ha sido en meses de verano, pero se le ha echado en falta cuando hemos ido a ver a la Virgen y veíamos allí el cuadro que pusimos para que estuviera presente”, expuso. Sin embargo, dio por bueno todo este tiempo sin él porque “ha llegado en condiciones”.

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