“Mis hijos me quieren con locura, daría mi vida por ellos”

Bretón se dirige al jurado popular mientras declara. FOTO: MADERO CUBERO
Bretón trata de cambiar su imagen de “monstruo” que perfiló la fiscal, por la de un padre ejemplar

El lunes, en la primera sesión del juicio que se sigue contra él por el asesinato de sus hijos, José Bretón escuchó cómo se le llamaba “asesino”, “monstruo”, “ser malvado” y “persona cruel”, entre otros apelativos. Su estrategia ayer estaba clara: tratar de persuadir al jurado que tiene que dictaminar si es o no culpable de haber matado a los pequeños Ruth y José de seis y dos años, de que él es un padre atento, cariñoso, bondadoso e incapaz de hacer daño a sus hijos.

El giro radical que quería darle a su imagen comenzó desde las primeras que le hizo la fiscal, Ángela Rojas, quien comenzó su interrogatorio preguntándole por su carácter. “Soy tranquilo, no me enfado con normalidad, no tengo problemas con mi familia”, resumió Bretón. El acusado hizo un rápido repaso geográfico de sus años de matrimonio con Ruth Ortiz. “Me casé en 2002, vivimos en Las Quemadas, luego nos mudamos a un piso en Córdoba. Me ofrecieron trabajo en Almería y luego se vino Ruth”.

“Luego nos trasladamos a Huelva. Yo me había enamorado de Ruth y la quería. La veía muy buena persona. No la veía fácilmente dominable, por eso me gustaba. Me gusta la gente con personalidad que no se deje influenciar por nadie. Mi relación con ella fue sin altibajos”, prosiguió Bretón. El acusado aseguró que siempre quiso tener hijos pero que la decisión era de su esposa. Mirando al jurado, dijo: “Quien le daba los biberones a mi hijo soy yo. Quien le preparaba era yo. Soy un buen padre que quiere a sus hijos y que los educa en unos valores que nadie me recrimina”. En la misma línea subrayó que, desde enero de 2010, coincidiendo con su desempleo, se dedicó en exclusiva de cuidar de sus hijos y de la casa de Huelva, donde vivía la familia.

Bretón describió una vida en familia con Ruth Ortiz en la que ella, “salvo duchar a los niños, poco más hacía con sus hijos. Yo estaba en paro, pero tenía el lujo de poder educar a mis hijos. Cuando Ruth trabajaba, yo les daba la merienda, jugaba en el suelo con ellos”.

La fiscal fue muy directa cuando le pregunto a Bretón si no quemó a sus hijos en la hoguera que preparó el 8 de octubre en su finca de Las Quemadillas, con una plancha de metal. “Eso que está usted diciendo es completamente falso”, le respondió. Más tarde, amplió esta respuesta: “Yo no quemé a mis hijos. Los quiero con locura. Este año y medio no he podido hacer nada por encontrarlos. Le he dicho a mi familia que busquen a mis hijos pero la policía les ha dicho que no intervengan”. “Mis hijos me quieren con locura. Daría la vida por ellos. No me costaría ningún trabajo”.

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