Encarni y José, los vecinos de La Fuensanta que dan vida al barrio a través de su balcón

Balcón de Encarni y José, en La Fuensanta | ÁLEX GALLEGOS

En la avenida de La Fuensanta número 2 hay cinco personas que observan a los viandantes sin que estos se den cuenta. Hay muchos que sí levantan la mirada cuando una amalgama de colores y de diferentes objetos llaman su atención. Los vecinos ya están acostumbrados a una estampa que va cambiando durante meses. ¿Los protagonistas de esta historia? Encarni Ruz y José Cruz, un matrimonio del barrio de La Fuensanta que adorna su balcón de la manera más llamativa posible para dar la bienvenida a cada época del año o a fiesta de la ciudad. Llevan ya tres años con esta iniciativa y aseguran que aún les queda mucho por innovar.

Con la llegada del verano, este balcón -ubicado en la planta primera, lo que posibilita una mayor visibilidad- presenta la viva estampa de un día familiar en la playa. Quienes “dan vida” a estos personajes son cinco maniquíes -tres mujeres, un hombre y un niño- equipados perfectamente para la ocasión: desde el bañador hasta las gafas, la sombrilla o una máscara snorkel para bucear a ras del agua. Una imagen bastante insólita en una zona donde todos los balcones mantienen un estética discreta.

La pareja explica que empezó a decorar su balcón hace tres años y que la primera vez tan sólo se colocaron unos farolillos a modo de caseta de feria. Aquella “prueba piloto” levantó el interés de sus vecinos quienes, años después, son los primeros en preguntarles por la nueva temática que ocupará su balcón. A lo largo de este tiempo, Encarni y José han acumulado maniquíes y todo tipo de materiales para los diferentes momentos del año. Además, explican que muchos de estos materiales son reciclados o regalados por propietarios de establecimientos que deciden donar sus viejos productos a esta pareja.

La estampa veraniega que hoy ocupa su balcón estará hasta principios de septiembre, cuando esta familia de maniquíes guarde su vestimenta estival y luzca lo más arreglada posible para la Velá de La Fuensanta. Cruz explica que para ese evento toda la familia irá con sus mejores galas y “el niño irá acompañado de su campanita”. “Además, por debajo de este balcón pasará la procesión por lo que toda la familia tendrá que estar arreglada”, asegura entre risas el propietario de la vivienda.

Pero éstas no son las dos únicas ocasiones en las que Encarna y José engalanan su balcón. Cada fiesta que se celebra en la ciudad es una excusa para que este matrimonio idee una nueva forma de innovar. Así, no hay ningún evento que se les resista, ya sea Carnaval, Halloween, Navidad, Semana Santa, la Feria de Nuestra Señora de la Salud o las Cruces. Hasta un fiesta ibicenca se ha celebrado en este pequeño balcón, que también ha animado a España durante el pasado Mundial de Rusia.

Después de tres años, tanto el barrio como los propios vecinos del matrimonio aceptan de buen grado esta iniciativa, que no deja indiferente a nadie. “Tanto cuando pasa el autobús como los coches de caballos, la gente se queda mirándolo como diciendo: ¿Esto qué es?”,

explica Ruz, quien asegura que, muchas veces, “son los propios vecinos los que preguntan” qué personajes serán los siguientes en ocupar el balcón de este matrimonio.

Y cuando no hay ninguna fecha que celebrar, la terraza está ocupada por un único personaje que “vigila” a todo el que pase por la zona mientras riega sus macetas: la vieja chismosa, un maniquí cuya cabeza está sustituida por una cámara de seguridad. Pero que nadie se preocupe: está desactivada.

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