El Ejército readmite a la militar a la que abrieron un expediente tras donar un riñón a su hermana

Militares en Cerro Muriano | MADERO CUBERO

Vanesa ha ganado la batalla. Tras un año de incertidumbre, miedos y desesperanza, volverá a ponerse su uniforme de militar del Ejército de Tierra. Desde el pasado mes de mayo de 2018, esta joven cordobesa lleva luchando para no ser despedida después de donar un riñón a su hermana. Tal y como ha podido confirmar este periódico, el Ministerio de Defensa aprobó el pasado 16 de mayo el reingreso de Vanesa en el Ejército en un puesto que se adapte a sus condiciones psicofísicas.

La hermana de Vanesa, Loli Rodríguez, siempre ha defendido que la militar se encuentra “perfectamente”, a pesar de que no puede realizar algunas actividades, como hacer esfuerzos o correr bajo altas temperaturas. Así lo ha estimado el Ministerio de Defensa, que ha declarado la utilidad de esta militar para el servicio con limitación. Actualmente, la  joven tiene su plaza en Sevilla y ahora tiene la posibilidad de elegir destino: bien permanecer en la capital hispalense o bien ejercer en Córdoba. Todo dependerá de las vacantes existentes, que conocerá en los próximos días.

La historia de esta militar recuerda a la de Rafa Prieto, el policía con una pierna biónica que se enfrentó en los tribunales al Ministerio del Interior tras rechazar su jubilación y que regresará al Cuerpo el 8 de julio. Al igual que este cordobés, Vanesa volverá a ejercer una profesión de la que lleva enamorada toda su vida. Consiguió entrar en el Ejército en el 2000 y ha estado cerca de 15 años en la Brigada Guzmán el Bueno X de Cerro Muriano. Una vez dentro, su principal ilusión siempre ha sido formar parte de alguna misión. Por ello pidió el traslado a una de las seis Unidades Militares de Sevilla, donde trabajó hasta 2017.

Previo a esa fecha, en 2011, Vanesa se sometió a una operación para donar un riñón a su hermana ya que, tras informarse, se cercioró de que la intervención no iba a suponer ningún impedimento para realizar su trabajo. Se reincorporó con total normalidad a la Unidad Militar de Cerro Muriano, donde los altos mandos supieron de su operación y no plantearon ningún obstáculo ya que los informes médicos avalaron su buena salud.

Sin embargo, y una vez destinada en Sevilla, la situación se complicó en marzo de 2017, cuando Vanesa pidió ir de misión. El 23 de ese mes, un médico militar emitió una orden en la que detalló las actividades que no podía realizar. A la cordobesa le llegaron a hacer el siguiente ofrecimiento: realizar únicamente las pruebas físicas y las guardias. Dijo que no y la humillación y el trato vejatorio le provocaron una baja por depresión. Gracias a la lucha que emprendió, Vanesa respira aliviada y ya cuenta los días para volver a una profesión que venera después de 20 años.

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