Diario del Confinamiento | Los Reyes

Un helicóptero de juguete.

No creo en los Reyes. Magos. No digo que no existan, ése no es el tema. Como si existieran. Lo que pasa es que no tienen credibilidad, no puedo confiar en ellos. Desde pequeño, cuando, tras años siendo bueno y pidiéndoles un madelman con su helicóptero (mis compañeros ya lo tenían desde hacía tiempo despertando mi envidia –y ya saben que no hay envidia más pura que la infantil-) y acabaron regalándome un geyperman y el helicóptero de los madelman. Los muy incompetentes.

El muñeco era más grande que el helicóptero y tuve que inventarme que era una nave alienígena no tripulada que atacaba al único hombre en la Tierra. Mis amigos me miraban con cara de pasmo. Y así sigo: como una chota.

Este año les pedí un saco de boxeo (un Everlast, a ser posible) y unos guantes. Pues nada.

Con lo bien que me vendría en estos días mi saco para "hacer guantes", descargar adrenalina y hacer deporte sin salir de casa siguiendo escrupulosamente las directrices de la autoridad competente…

Los Reyes Majaderos me trajeron, en cambio, unos auriculares inalámbricos bluetooth.

Y aquí estoy, con ellos puestos en la cocina, escuchando el discurso de otro rey mientras me hago una frugal tortilla con la penúltima latita de champiñones que me queda. Manda huevos.

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19 de marzo de 2020 - 06:44 h