El Córdoba CF aplaza a final de temporada el futuro del estadio y la ciudad deportiva

Vista aérea del estadio El Arcángel | TONI BLANCO

El Córdoba Club de Fútbol ha aplazado hasta el final de la temporada las negociaciones con el Ayuntamiento y el Grupo Tremón para determinar el futuro del estadio municipal El Arcángel y la ciudad deportiva. Tras el traspaso de la propiedad de la familia González, a través de Azaveco, al constructor montoreño Jesús León, con su compañía Aglomerados Córdoba, el club ha recuperado las relaciones institucionales con el Ayuntamiento, que estaban totalmente rotas.

El nuevo propietario le ha pedido al Ayuntamiento negociar estos asuntos que considera vitales para el futuro del club (que no tiene más patrimonio que el de los derechos sobre los futbolistas, los abonados y la categoría en la que milita) pero una vez que culmine la presente temporada. El nuevo presidente está centrado en lograr la salvación del club en la Segunda División del fútbol español, la conocida como Liga 1, 2, 3. Una vez se despeje el futuro del equipo, si se mantiene o, lamentablemente, se consuma un descenso de categoría, se pondrá en marcha una maquinaria que se espera que no se atasque como ha ocurrido con directivas anteriores.

Tanto al club como al Ayuntamiento le preocupan los dos asuntos. El club usa el estadio municipal desde los años noventa de una manera alegal. El estadio es propiedad del Ayuntamiento, pero es el club quien lo gestiona: mantiene las instalaciones (desde la llegada de León se suceden los cambios de césped, la rehabilitación de zonas comunes, obras en los vestuarios...), contrata al personal necesario, cobra la entrada y hasta disfruta de unas oficinas. A cambio, no paga nada. Todas las directivas anteriores se escudaron en un documento, un protocolo de intenciones, que sí que se firmó entre el club y el Ayuntamiento, pero que no se concretó nunca.

Ahora, se busca resolver definitivamente el convenio de uso. El club está dispuesto a pagar un canon por el mismo, que podría compensarse de alguna manera. De hecho, el estadio es un magnífico escaparate de promoción de la ciudad, como sostienen muchas fuentes. Incluso el equipo de gobierno llegó a plantear la instalación de una gran lona que tapase la zona sin construir de la Preferencia.

Fórmulas hay varias, aunque las fuentes consultadas admiten que la cesión del estadio tiene un escollo que tendría que resolver el Ayuntamiento: el estadio está inscrito en el Catastro como un bien único. Es decir, no se ha desagregado en oficinas, zona deportiva, gradas, aparcamientos... Ese es uno de los hándicaps que juega contra esta negociación, que se quiere zanjar definitivamente este verano. Sintonía entre el equipo de gobierno y el nuevo propietario del club existe.

¿Qué ciudad deportiva?

Más espinoso parece el asunto de la nueva ciudad deportiva blanquiverde. El Córdoba y todas sus categorías inferiores siguen jugando de prestado en unas instalaciones que también son alegales. La ciudad deportiva Rafael Gómez se construyó sin permiso en unos suelos calificados como no urbanizables. Hoy, tras un complejo proceso jurídico financiero, son propiedad del Grupo Tremón. La anterior directiva mantuvo un litigio con Tremón que se resumía en que se negaba a pagarle por usar la ciudad deportiva. Tremón se fue al juzgado y ganó. Tanto, que sobre el Córdoba pesa una orden de desahucio.

Con el cambio de propiedad, Tremón quiere volver a negociar antes de ejecutar el desahucio. Y el Córdoba está estudiando opciones. La intención de Jesús León es contar con una moderna ciudad deportiva que sea propiedad del club. Sobre su mesa está la opción de seguir en el Arenal o incluso de aceptar la propuesta que hizo al club el Ayuntamiento en 2010: ocupar una parcela junto a Rabanales 21. Esta parcela, de propiedad municipal, sería cedida. El club tendría que pagar otro canon por su uso.

El futuro de la ciudad deportiva actual es confuso. Con la normativa urbanística en la mano, los terrenos son inundables, aunque en la zona se pueda construir equipamiento deportivo. Tremón lo desea y está dispuesto hasta a llegar a una transmisión. El Ayuntamiento, incluso, ha mantenido contactos con esta promotora para negociar y mediar con el Córdoba. Pero la decisión definitiva no está ni mucho menos tomada.

El futuro de la ciudad deportiva pasa, desde luego, por que el Córdoba mantenga la categoría en Segunda División. En Segunda B, con una obligada y drástica reducción de costes, tendría más complicado afrontar una inversión de ese calibre.

De momento, el club está concentrado en salvar precisamente la categoría antes de planificar la próxima temporada, que sí que se considerará la primera de Jesús León al frente del mismo. Pero León quiere aprovechar también la buena sintonía que mantiene con los actuales responsables municipales. A partir de este verano, el contador de las elecciones municipales se pone en marcha. Habría un año para alcanzar un acuerdo definitivo con esta Corporación.

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