La cifra de muertos en las carreteras cordobesas casi se duplica en un año

Accidente producido en la Autovía del Sur (A-4) | MADERO CUBERO

2016 cerró como el año con menos víctimas en las carreteras cordobesas desde que se cuentan estos datos, 1959. Pero 2017 no ha sido un año tan bueno como el anterior. Ha sido mucho peor. Según el balance provisional y los cálculos realizados por este periódico (el Gobierno aún no ha provincializado un balance que ya había presentado a estas alturas otros años), el número de muertos en las carreteras cordobesas prácticamente se ha duplicado en el último año.

Así, en los 12 meses del año 2017 han muerto un total de 24 personas en las carreteras cordobesas. Para encontrar una cifra tan alta hay que remontarse al año 2014. Hace cuatro años, las carreteras también se cobraron la vida de otras 24 personas. Peor fue el año 2012, con 32 muertos.

En 2017 se ha roto una tendencia: la drástica reducción de los muertos en carretera. En 2016 se registró la cifra más baja de toda la serie histórica: 14 muertos. En 2015 fueron 20 y en 2014 los 24 anteriormente citados. En 2013 hubo 23 fallecidos en las carreteras de la provincia y en 2011 23.

El año pasado fue especialmente malo en sus primeros 12 meses. Así, durante el mes de julio ya se habían registrado tantos accidentes de tráfico como en todo el año 2016.

Lo peor ocurrió en apenas 15 días entre junio y julio, con cinco muertos en tres accidentes de tráfico diferentes. Uno de los más llamativos ocurrió en el acceso a la Autovía del Sur (A-4), cuando el conductor de un turismo falleció alcanzado por un camión, que lo embistió por detrás. El día anterior, una madre de 36 años y su hija de solo dos morían en un accidente en Aguilar de la Frontera, en un choque frontal contra un camión. Y dos semanas antes, en la Autovía de Málaga (A-45) un conductor kamikaze fallecía a la altura de La Rambla, en un choque frontal en el que provocó la muerte a otro conductor, de tan solo 19 años.

En febrero de este año se registró el primer accidente mortal en Montemayor, en la travesía de la N-331. En marzo, moría otra persona en la misma carretera, pero en Aguilar de la Frontera. Ese mismo mes moría en el hospital una chica que sufrió un accidente en Pozoblanco el 28 de febrero. En abril, las carreteras se cobraron otra víctima en Villafranca de Córdoba. También en abril se registró un accidente con muerto de tractor en Jauja.

Ya en mayo falleció un guardia civil fuera de servicio en un accidente en Fuente Palmera, un motorista en Córdoba capital durante la Feria y otra persona más en otro accidente de tráfico en una carretera de Puente Genil.

El 30 de julio murió un motorista en un accidente en la carretera N-432, que une Badajoz con Córdoba y Granada. El 2 de agosto se produjo otro siniestro con un muerto y un herido grave. El 12 de agosto falleció una mujer tras ser atropellada en la avenida de la Arruzafilla de Córdoba capital. El 22 de septiembre falleció otra mujer atropellada en Rute.

Octubre fue un mes negro. El día 1 moría un joven de 23 años y el día 29 falleció otra persona en la carretera CO-5208. En octubre también se produjo un accidente por el que murió una persona en enero. Estuvo en la UCI del hospital Reina Sofía de Córdoba desde entonces.

Por último en noviembre también se produjeron otros dos siniestros con víctimas. El día 4 hubo uno con un muerto y el 19 otro más con un fallecido y un herido grave. De momento, y a falta de un estudio más pormenorizado de cada uno de los siniestros, se desconoce este terrible aumento de la mortalidad en las carreteras cordobesas.

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