Cierra Despertares, el único centro específico para menores extranjeros de Córdoba

Una asistente con dos chicos en un centro de menores.

El centro Despertares, uno de los más antiguos de Andalucía, echa el cierre tras más de quince años como el único espacio especializado en la acogida y acompañamiento de menores extranjeros no acompañados (menas) de Córdoba. El último menor extranjero que ha sido alojado en Despertares ya ha sido trasladado a otra unidad y Córdoba Acoge, la entidad que gestionaba el centro, ha cerrado este servicio, que llevaba prestando más de quince años de manera ininterrumpida.

El presidente de Córdoba Acoge, Enrique Garcés, ha confirmado a CORDÓPOLIS el cierre de este emblema del trabajo social con menores inmigrantes en Córdoba, y “el único de Andalucía especializado y que mantenía la tutela de menores extranjeros no acompañados”. En la web de Córdoba Acoge todavía se mantiene el apartado del centro, al que describen como un “residencial básico” que opera “bajo las directrices de un equipo de profesionales formado por cuatro educadores, un auxiliar educativo, una psicóloga, una trabajadora social y un director”, y que “persigue como fin último la protección e integración de dichos menores en nuestra sociedad”.

Esa era, según explica Garcés, la principal diferencia entre Despertares y los “macrocentros” de menores que se quieren implantar en Andalucía a partir de ahora. Este centro que ahora cierra atendía a un máximo de siete menores. Al reducir el número de atenciones, el trabajo de educadores y trabajadores sociales era más individualizado y  específico.

El presidente de Córdoba Acoge lamenta que ese modelo haya quedado obsoleto y, por falta de apoyo económico por parte de la Junta de Andalucía, Despertares haya acabado cerrando. “Se cierra porque ha cambiado la política de la Junta en lo referente a la tutela de los menores extranjeros. Se ha cambiado el modelo y los más perjudicados son los menores extranjeros, porque se ha pasado de estar tutelados en pisos, en muchos casos con menores españoles, lo cual era una buena estrategia de inclusión, a tener a todos estos jóvenes en macrocentros de 30 o 40 plazas”, explica al respecto.

A su juicio, el cambio de modelo implica el trabajo individualizado, mucho más difícil de realizar en centros donde hay 30 menores. “Además se crea una especie de gueto de 30 menores que no son españoles en un sitio que además suele ser aislado”, añade este experto, que cree que la mejor manera de integrar a los menores extranjeros y prepararlos para su participación en la sociedad es mezclarlos con menores españoles, y no ir hacia un modelo de “cárcel con las puertas abiertas” que es el que se está imponiendo en España.

Un modelo que se basa en licitaciones públicas y que, a su juicio, abre la puerta a la entrada de entidades que no son “del tercer sector” o a empresas que pueden acabar “priorizando los criterios economicistas sobre políticas integradoras”. “Eso a veces eso acaba generando recortes en recursos para los menores, que es lo prioritario”, reflexiona Garcés.

La Junta sostiene que se ha pasado de un modelo ambulatorio a un modelo de plazas más permanentes

Desde la Junta de Andalucía lo niegan. Fuentes de la Consejería de Asuntos Sociales se limitan a confirmar el cierre de Despertares y señalan que el cambio de modelo responde a que se ha pasado de un modelo “ambulatorio” de plazas concertadas a un modelo de “plazas más permanentes en los que las personas no reciban solo la atención primaria, sino todo asesoramiento sociolaboral y de idiomas”.

Claro que eso ya lo prestaba Despertares, que era el único específico de atención a menas de los nueve concertados que hay para menores en la provincia -más tres de carácter público- y cuyo cierre ha llegado, según Garcés, “en mal momento”, por “la ofensiva que ha habido para generar malestar en la opinión pública contra este colectivo”. Se refiere a movimientos como los que ha protagonizado Vox, que arrancó la campaña electoral -que luego acabó ganando- convocando una protesta frente a un centro de menas en la localidad de Lucena.

“Este tipo de acciones acaba provocando rechazo hacia estos menores. Porque son menores, sin etiquetas. Son niños y chicos que a veces están muy solos”, afirma el presidente de Córdoba Acoge, que lamenta que partidos y políticos lancen “bulos” y “falsos mitos” sobre la delincuencia de los menas, porque “la gran mayoría de estos jóvenes tiene un expediente limpio y los casos de delincuencia son puntuales y anecdóticos”.

En este sentido, la delegada de Educación y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía en Córdoba, Inmaculada Troncoso, afirmaba hace unos meses, también a raíz del malestar generado en Lucena por la apertura del centro, que “el grado de conflictividad que se da en estos centros es mínimo, de un 0,53%”. La persecución, por tanto, es una estrategia de generación de odio sin ningún tipo de base detrás.

Despertares cierra, sin embargo, por falta de financiación, no por problemas de convivencia o vecinales. Lucía Pérez, coordinadora de Córdoba Acoge, asegura que el centro llevaba años operando con pérdidas y de manera deficitaria, con la entidad sufragando en parte con fondos propios la atención a los menores y haciendo encaje de bolillos también para procurarles un sitio a los extutelados, los menas que cumplen la mayoría de edad y que de un día para otro pasan a estar en la calle.

“Hace unos años teníamos una serie de plazas para extutelados, que se han reducido a la mitad. Y no parece que haya mucho interés por parte de las administraciones por mejorar esta situación”, explican desde la entidad, que aclara que esta situación no es nueva, ya que cuando estaba el PSOE “se asfixió” a un centro que empezó con 12 plazas en los años en los que la inmigración sí que era masiva, que fue reduciendo las plazas hasta las 7 de hace unas semanas, para acabar en las 0 de esta semana, en la que ha cerrado sus puertas para siempre.

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