Aneri robó la identidad de su padre para compulsar documentos

Aneri, en una imagen de su perfil de Facebook.
El empresario cordobés está en la prisión de Soto del Real de Madrid acusado de un gran fraude a la Comunidad de Madrid a través de cursos de formación

El empresario cordobés José Luis Aneri usó la identidad de su padre, José Luis Aneri Molina, que fue teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Fernán Núñez en la década pasada, según ha publicado el diario El País. “Mi hijo sabía mi carné de identidad, pero yo no he dado nunca ningún sello a nadie. Tengo un expediente inmaculado”, ha declarado a este periódico nacional el padre, totalmente destrozado al otro lado del teléfono. “Desde noviembre no se vive en este casa. Mi hijo me ha quitado media vida”.

Aneri habría usado la identidad de su progenitor para compulsar documentos y trazar con ella su red de empresas fraudulentas con las que impartía cursos de formación falsos con el objeto de cobrar las subvenciones. El empresario, que comenzó su carrera profesional en Córdoba capital donde creó la empresa Sinergia, en el eje del fraude, está en la prisión de Soto del Real (Madrid), por orden judicial.

Según la documentación a la que ha tenido acceso el diario El País, el empresario utilizó sellos falsos del Ministerio de Trabajo e Inmigración, concretamente de la Subdirección de Recaudación de la Tesorería General de la Seguridad Social de Córdoba, donde trabajaba su padre. Luego colocó el DNI de su progenitor y puso una firma.

Aneri está acusado de ser el autor de un gran fraude en cursos de formación impartidos por su empresa, Sinergia, que arrancó precisamente en la ciudad de Córdoba. Tras ser arrestado, el cordobés se acogió a su derecho de no declarar. Mientras tanto, la Policía Nacional sigue analizando la numerosa documentación que ha logrado tanto en el registro de su domicilio como de su empresa.

Aneri podría estar detrás de una estafa a gran escala que afecta a unas treinta asociaciones empresariales. El Gobierno regional reclama ahora la devolución del dinero público. Pero algunas de estas asociaciones no podrían afrontar estos pagos de vuelta. Estas asociaciones fueron las que recibieron los fondos para los cursos de formación pero delegaron en la empresa de Aneri su gestión y realización. Algo que, finalmente no se hizo ni se justificó.

Según ha informado el periódico El País, las sospechas empezaron en febrero y desde hace algo más de un año Aneri tenía un comportamiento muy poco profesional. Apenas pasaba por sus oficinas, hacía ostentación de marcas y dinero y no cumplía con sus trabajadores, a los que les adeuda al menos tres nóminas.

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