El acusado de asestar 131 puñaladas a su novia en Nerja no recuerda nada

Ana María Márquez, ejerciendo como directora del Museo de Nerja.
Francisco Martínez, el cordobés acusado de asesinar a su pareja y que se enfrenta a una pena de 28 años de cárcel, había confesado el crimen en el momento de su detención

Francisco Martínez, el cordobés acusado de asestar 131 puñaladas a su novia, la cordobesa Ana María Márquez, ha pedido perdón por los hechos tanto a la familia como a los amigos de la víctima. Además, ha admitido ante el jurado popular que lo juzga desde hoy no recordar lo que ocurrió la noche del 8 de agosto de 2014.

Aunque en el momento de su detención confesó haber cometido el crimen, el acusado ha expresado en la sala de vistas de la Audiencia Provincial de Málaga su “arrepentimiento” y “desconocimiento” por los dos delitos que se le imputan: asesinato y malos tratos habituales. Por tales acusaciones, la Fiscalía y la acusación particular, que representa al hermano de la víctima, solicitan 28 años de prisión. Sin embargo, el abogado de Martínez basa su defensa en un homicidio.

Martínez ha dicho que no recuerda la discusión, móvil de todo lo que ocurriría después. Pero sí que Ana María cogió un cuchillo y que empezaron a forcejear, momento en el que él se hirió las manos. Después de eso, no recuerda nada más. Ni la agresión, ni el cuerpo de la mujer ni unas declaraciones que defienden los guardias civiles. Según ellos, el acusado profirió un “ahí está, ya lo he hecho” cuando los efectivos llegaron a la casa. Tampoco recuerda la declaración judicial en la que confesaba haber cometido el crimen. Lo único que su memoria retiene es su estancia en la cárcel.

El acusado también ha declarado que el día antes de los hechos, la mujer llegó nerviosa a una comida, mientras que él había ido a Torrox (Málaga) desde Córdoba “ilusionado” para pasar unos días con ella. Tras una discusión, él comenzó a consumir cocaína y alcohol hasta el día siguiente por la mañana cuando regresó a la casa. En su declaración, ha negado que maltratara a su pareja durante la relación y que, incluso, en algunas ocasiones era él el agredido.

Tal y como publica Diario Sur, “el procesado ha manifestado que desde pequeño ha sufrido problemas, por los que se ha encontrado en tratamiento psiquiátrico. Desde que ocurrieron los hechos, dice que no tomó consciencia de nada hasta que se encontraba en la prisión de Alhaurín de la Torre”. Por ello, su abogado pide el internamiento del acusado en un centro psiquiátrico durante tres años por trastorno mental y consumo de sustancias.

Sin embargo, los hechos que defienden las acusaciones distan mucho de lo declarado por el acusado. Según publica el periódico malagueño, la fiscal considera que “que el día de los hechos, el acusado cogió una botella de vino, y de manera sorpresiva le golpeó en la cabeza a la víctima y posteriormente la apuñaló hasta en 131 ocasiones”. Las demás acusaciones, entre las que se encuentra la Junta de Andalucía, sostienen que el hombre discutió con la víctima, la golpeó con una botella, la dejó aturdida y la arrastró hasta el cuarto de baño, donde la apuñaló hasta en 131 ocasiones. Además, señalan que ya había tenido otras reacciones “violentas” durante la relación.

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