Octubre rosa

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Octubre es rosa. Para salvar vidas, para prevenir y curar el cáncer de mama. Lazos del tierno color están por todas partes. El mensaje llega a nosotros y nosotras de mil formas, con la diversidad y la universalidad de las grandes causas. Rosa se tornan los telediarios, los programas radiofónicos más escuchados, el papel couché de las portadas. Ediciones solidarias de productos de belleza se envuelven en la bandera rosa para que nadie olvide que es necesario explorarse los senos y acudir a las revisiones ginecológicas. Y las instituciones sanitarias, las asociaciones contra el cáncer y personas afectadas, refuerzan las campañas, comparten su lucha y actúan, para que dispongamos de información y recursos, valentía y esperanza, de curación y redes de manos amigas.

El rosa moviliza. A mí también, y en una especie de carrusel de los que activan la circulación sanguínea y neuronal. Bullendo está la máquina de los sueños, la esperanza, la rabia; el recuerdo de amigas que se curaron y el imborrable de las que, en su caso, no pudo ser; y la reivindicación, la admiración y la confianza en que algún día no muy lejano siempre será posible ganar la partida.

Primera vuelta (al tiovivo de las emociones). Las mujeres con cáncer de mama han roto estereotipos y tiranías sobre lo que es bello, con la fuerza que impregna las conquistas que en cuanto a dignidad y libertad ha protagonizado el ser humano. Mujeres de toda edad que afrontan cáncer de mama vistiendo lencería en una pasarela cada octubre rosa, mujeres como Bimba Bosé mostrando los efectos de la quimioteraria, han hecho tanto por la salud del cuerpo como por los valores de una sociedad en la que el culto a la imagen causa estragos y parece decir a la mayoría de personas corrientes y molientes que necesitamos un Photoshop o que vuelvan a fundirnos y nazcamos como Mis o Míster universo.

Segunda. Agradezco a las solidarias más bellas y a la industria de lujo que arrimen su exquisito y poderoso hombro a la lucha contra el cáncer de mama. Angelina Jolie ha compartido su historia médica y ayudado a las mujeres. Marta Sánchez ha posado desnuda en una revista femenina, y piense o diga lo que quiera la España Deluxe, la cantante lo ha hecho para que, de una vez, vayamos todas cuando sea preciso a hacernos una mamografía. Hubo un tiempo en que el lazo rosa me parecía algo trufado de marketing, pero ya no. Creo que sinceramente buscan prevenir y curar. Y no todo son lujos y destellos, sino que existen fundaciones, proyectos y marcas de todo tipo, entre ellas Solán de Cabras que tiñe sus botellas de asequible agua mineral de rosa solidario.

Tercera y última vuelta. Cinco intrépidas marineras que han vencido al cáncer de mama se han embarcado en el desafío de cruzar el Atlántico y llegar a Martinica en 14 días. Su aventura #RetoPelayoVida16 es formidable.

El rosa salvavidas. Y al cabo de la prevención y de la educación sanitaria, del apoyo psico-social y en el entorno laboral, de la investigación y los tratamientos más avanzados, del acceso a las mamografías y al diagnóstico precoz, tenemos poder llegar todos y todas.

Nota: Las menciones a marcas y productos no llevan aparejada ninguna contraprestación.

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22 de octubre de 2016 - 14:52 h
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