¿Una mediación en Cataluña era posible?

Hace ya unos 15 años que volví de Barcelona, ciudad en la que pasé un rato de mi vida trabajando como mediadora penal y donde fui realmente feliz.

Nada hacía presagiar por aquel entonces que la ciudad se convertiría en escenario de los tensos acontecimientos vividos en los últimos meses, ¿que si había Nacionalismo? Si, ¿Independentismo? también, pero nada comparable a la situación que vivimos ahora, donde el conflicto territorial y la relación con España ha sufrido una escalada tan peligrosa que ha generado heridas difíciles de curar.

En este escenario fueron muchas las voces reclamando un Proceso de Mediación. Se pensaba desde distintos ámbitos que la intervención por parte de un buen equipo de profesionales mediadores expertos en la materia y elegidos por ambas partes, en el conflicto más grave que hemos vivido en España en las 3 últimas décadas y que ha tenido en jaque al Gobierno Central durante todo este tiempo, hubiera sido fundamental para abordar la complicadísima situación que tuvimos y que seguimos teniendo encima de la mesa, y que sin duda va a requerir de los máximos esfuerzos para su resolución. Claro que para eso era necesario antes que el Gobierno central se reconociera como parte del conflicto. Porque si no, estaríamos asistiendo a una Negociación.

Habría que empezar antes por tener en cuenta en qué consiste un Proceso de Mediación. Siempre será un proceso de carácter voluntario, dirigido por un equipo de mediadores profesionales que, de forma imparcial y con la ayuda de una serie de técnicas o herramientas, va a dirigir el proceso favoreciendo la creación de un espacio de Comunicación No Violenta, generando un clima de confianza y colaboración que va a ayudar a las partes en la resolución del conflicto y a alcanzar un posible acuerdo.

En mi experiencia como abogada puedo observar como son muchas las parejas que atraviesan una separación o divorcio con o sin hijos, y donde la Mediación podría jugar un importante papel para resolver muchas situación que al final terminan en los tribunales, piénsese también en los socios de una empresa, o en miembros de una comunidad de vecinos afectados por un problema de ruidos; en estos casos acudir a Mediación nos va a comportar menores costes emocionales y psicológicos, al generar un espacio de libertad y confianza para narrar los hechos ocurridos, además de suponer un indudable ahorro de tiempo y menor coste económico si lo comparamos con un procedimiento judicial.

Hoy nos encontramos en Córdoba con la realización de las actividades de la Semana de la Mediación, con motivo de la celebració del Día Europeo de la Mediación que se celebra el próximo domingo 21 de enero, organizada por la plataforma de entidades "Córdoba Mediando" a la que pertenece la entidad a la que represento en Andalucía Qualit Abogados, Asesores y Mediadores, y que contará mañana con la presencia de la Delegada de Igualdad, Salud y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía en la Ciudad de la Justicia.

Al final dependerá de nosotros que la Mediación se implante y consolide como una buena forma de abordar los conflictos, ya sean éstos interpersonales, sociales o políticos, en aras a conseguir una sociedad verdaderamente avanzada, madura y democrática en los momentos cruciales que vivimos, aceptando el Conflicto como un reto y una oportunidad en lugar de cómo un problema. Quizás así podamos lograr resultados diferentes al escenario tan incierto que vivimos entre el Estado español y Cataluña, de impredecible resolución en los momentos actuales.

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16 de enero de 2018 - 23:00 h