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Sobre este blog

Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.

El increíble caso del mayo menguante

Montaje de las casetas de la feria de Córdoba

Alfonso Alba

18 de abril de 2026 20:35 h

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La Cata del Vino Montilla-Moriles abrirá sus puertas con apenas una decena de bodegas, el mínimo histórico. El Ayuntamiento ha abierto un nuevo plazo para intentar que haya más casetas en la Feria de Mayo, también en el nivel más bajo desde que se trasladó a El Arenal (se momento son solo 82). Hay propietarios de patios históricos que han decidido no volver a abrir nunca más las puertas de sus casas. Y todo con un récord inverso: el de visitantes. Cada año llegan más turistas al Mayo Festivo que el anterior, se abren más apartamentos, más hoteles y más viviendas. Más gente.

Entre la marabunta, que para el común de los mortales es sinónimo de éxito, el Mayo Festivo de Córdoba pierde su esencia. La Cata con diez bodegas y sin noche no va a ser lo que fue. Y, supongo, la imagen será la de una edición atestada en la que será muy difícil llegar a la barra a por vino. La Feria menguante tendrá que acoger a miles de personas en cada vez menos sitio. Los Patios llevan saturados desde la declaración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad (que está muy bien, la declaración, no la marabunta).

En este extraño caso del Mayo menguante lo único que no se resienten son las Cruces. O sí. Se han ido perdiendo por el camino la de los barrios, los espacios de convivencia vecinal que ya no tiene quien los monte y los disfrute. Y se han consolidado las del Casco Histórico, donde fluye la juventud. Y el turismo.

Hace ya muchos años que se perdió la esencia de la primavera cordobesa, en la que prima más el negocio que el espíritu de celebración original y singular, el del final del invierno, la llegada de las temperaturas más amables y la toma de la calle por los vecinos. Ahora todo es un más que nunca, más turistas, más terrazas, más negocio, más ingresos. Que eso es muy bueno para la economía, y es en parte verdad. Pero que es una economía que depende del buen tiempo, de la seguridad, de que funcione el tren, de que no haya borrascas o de que el precio de la gasolina no se desboque. Una economía muy sensible y muy poco estable.

Pero todo a costa de unas fiestas que cada vez tienen menos voluntarios que las monten. Construir una caseta efímera en El Arenal cuesta casi como un piso en el Vial, mantener tu patio en condiciones óptimas de visita es una heroicidad y un sacrificio que apenas se reconoce, montar una cruz de mayo de barrio un gesto de amor por sus vecinos poco agradecido.

Aún recuerdo enconados debates sobre la tasa turística que se debería cobrar en Córdoba (como se hace en media Europa y pagamos tan alegremente). Y se echa tanto de menos que alguien proponga que quizás sirva para intentar sostener un Mayo Festivo que se viene abajo.

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Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.

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