El fin del espíritu de Adamuz
No sé si fue un espejismo, pero definitivamente se ha acabado aquel espíritu de Adamuz, la unidad institucional después del terrible accidente ferroviario que irá marcado para siempre al nombre de este pueblo cordobés.
Esta semana hemos visto una dura rueda de prensa del secretario general del PP andaluz, el cordobés Antonio Repullo, responsabilizando al ministro Óscar Puente del accidente. Y al PSOE a la Junta del caos inicial de los servicios de emergencias. Fin del espíritu de Adamuz en plena precampaña electoral en Andalucía. Y el inicio de una guerra política que tengo claro que no va a beneficiar a ninguno de los dos. Más bien al contrario.
De Adamuz nos quedan por despejar aún muchas incógnitas. Hay preguntas sin respuesta aún. La más evidente es cómo se rompió la vía por la que descarriló el Iryo. Aún no sabemos a qué se debió, ni si fue en la soldadura o en otro punto cercano, ni si se produjo por un fallo en la colada, por un error del soldador o qué. No sé. Yo al menos veo prematuro buscar aún una responsabilidad política en un error, sí, que ha provocado una tragedia.
Y sí, hubo caos y desconcierto en los minutos iniciales en la gestión de la emergencia. El 112 de Madrid y el de Andalucía llegaron a la terrible conclusión de que lo grave estaba en el Iryo y se tardó más de la cuenta en llegar al Alvia. ¿Se pudieron salvar vidas de haber llegado antes? Pues no lo sabemos. Y, me temo, nadie acabará sabiéndolo nunca. Pero aquello fue un enorme accidente ferroviario, en mitad de una noche cerrada de invierno, con cientos de afectados y un torrente de llamadas de teléfono. Me cuesta pensar que esto sea culpa de algún político.
En Renfe siempre había un dicho que señalaba que cuando descarrilaba un tren la culpa siempre va a ser del ministro. Por elevación. Y es probable que así sea. Si hay un fallo, aunque no lo hayas cometido tú, por responsabilidad tienes que asumirlo como propio. Ha sido tu equipo el que ha errado. Y eso vale para Renfe y para cualquier responsabilidad. Aún recuerdo a un ferroviario de IU que dimitió usando esa frase. Era responsable de organización y su gente en Belalcázar registró tarde la lista electoral... del entonces alcalde, que no se pudo presentar. Por elevación asumió su responsabilidad y se fue a su casa.
Aún así, insisto, creo que queda aún mucho por saber antes de exigir nada a nadie. La instrucción judicial está en pañales y avanza muy lentamente. Las diligencias policiales de la Guardia Civil siguen pendientes de la respuesta clave: cómo se rompió la vía. Y esa respuesta no llegará sin los análisis en el laboratorio del material, pendientes también de que la jueza pueda nombrar a tres peritos judiciales.
Estamos a las puertas de unas elecciones andaluzas y toda hipérbole en torno a la tragedia de Adamuz se va a interpretar como lo que parece: que las víctimas han pasado a un segundo plano. De todos los asuntos que deberían preocupar a los andaluces a la hora de votar, este asunto, aún sin conclusiones claras, debería importar poco. Pero no será así.
Sobre este blog
Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.
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