La corrupción buena

El extraño discurso que ha partido del argumentario del PSOE andaluz ha acabado calando: Chaves y Griñán no se han llevado ni un euro y no son tan malos ni condenables como los de la Gürtel. El argumento, que es cierto, no deja de ser retorcido. Obviamente, no es lo mismo un asesinato que un homicidio. Según el Código Penal, en el primer caso hay que salir de casa con la intención de matar. En el segundo, se le da muerte a alguien sin haberlo planeado antes. Uno es menos grave que otro, vale, pero los dos acaban con una persona menos en el mundo. Y el homicidio imprudente, incluso, tiene una rebaja penal muchísimo mayor.

A Chaves y a Griñán, y a toda la cúpula del PSOE andaluz hasta 2010, no se le ha juzgado por quedarse con dinero, sino por haber gastado el dinero público de manera irregular. Esa irregularidad ha hecho, según la sentencia, que el dinero no haya llegado a quien debía ni de la forma que debía: miles de parados andaluces. Y la sentencia, insisto, es un enorme aviso a navegantes: Oigan, señores políticos, el dinero que administran es de todos y no se lo pueden gastar como les dé la gana ni con quien les dé la gana. Que eso está mal y, quién sabe, pueden hasta acabar en la cárcel.

Yo no voy a entrar en si hay una corrupción buena o mala. Entiendo que la asociada al clientelismo (porque los ERE los firmaban aquellos que tenían contactos o que eran afines, no, insisto, quien realmente los necesitaba) no es una buena corrupción. Al contrario, es mala malísima. No se ayudaba a las "criaturitas" a las que le hacía falta, como siempre ha dicho el famoso director general de Trabajo Francisco Javier Guerrero. Se ayudaba a sus "criaturitas". Parados hay y había muchos. Pero el dinero no llegó a todo el mundo.

Pero todo el sistema que ahora se ha juzgado y condenado el que a mí me parece más terrible es el que ha provocado que Andalucía haya financiado con dinero público la destrucción de buena parte de la escasa industria que tenía. ¿Dónde está Santana Motor? ¿Dónde está Delphi? ¿Dónde la gran fábrica de Bilore en Lucena? Aquello se cerró sin apenas protestas y movilización. Y toda la industria asociada a estas fábrica acabó desapareciendo, sumiendo a pueblos enteros como Linares en un paro salvaje y extraño: este es un pueblo donde hay más desempleados que trabajadores. Linares sigue viviendo hoy de las prejubilaciones. Pero, ¿qué pasará cuando falten esos prejubilados? Las pensiones se acabarán algún día y ese sistema perverso que se ha juzgado y condenado tendrá la culpa de la ruina de muchas zonas de Andalucía que un día fueron prósperas.

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22 de noviembre de 2019 - 22:24 h
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