Sobre este blog

Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.

Un carril bici a ninguna parte

Ciclistas por el carril de Vallellano.

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Córdoba es una ciudad perfecta en muchas cosas. No es pequeña ni grande, no es cara y tiene un nivel de calidad de vida envidiable para un madrileño medio.

La ciudad tiene un tamaño que la convierte en ideal para la bicicleta. Quizás, y aunque a veces parezca imperceptible, le sobre ese pequeño desnivel de sus suaves colinas sobre el Guadalquivir (Córdoba la llana, no sé quién se inventó eso). Por eso siempre me sorprendió que aquí no ocurriese como en Sevilla, una revolución ciclista con la que siempre se va a llegar antes a los sitios que en coche o transporte público, siempre va a ser más barato y encima es hasta saludable.

Ahora el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía están diseñando nuevos carriles bici en los que casi como siempre no acaban de tener claro que la bicicleta es un vehículo. No, a los ciclistas no nos gusta ir por las aceras. Son para los peatones, es peligroso, hay que ir esquivándolos y molestándolos continuamente. El terreno natural del ciclista es la calzada. Gianni Bugno, il campionissimo italiano que ahora es político, dice que una bici es un vehículo capaz de superar los 30 kilómetros por hora. Y que no, que las aceras o algunos de los nuevos carriles bici que se están construyendo no son su lugar natural.

Recientemente, los vecinos del Guadalquivir y el Corregidor han pedido al Ayuntamiento que retire la propuesta de construir dos carriles bici en el puente de San Rafael. El proyecto prevé hacerlos en las aceras y no en la calzada. El puente tiene cuatro carriles y yo diría que a estas alturas le sobran dos. Al menos, se debería optar por convertir uno en una ciclovía de verdad, y no lo que hay ahora.

Los ciclistas somos vehículos que no vamos tan rápido como los coches o las motos, pero no tan lentos como los peatones. Y si queremos una ciudad sostenible y un transporte adecuado, las medidas deberían ir a calmar el tráfico, a evitar velocidades superiores a los 50 kilómetros por hora en determinados puntos que no nos pongan en riesgo de verdad, esos conductores que siempre tienen prisa o a los que les da entre coraje y rabia que vayamos por la calzada. Una calzada que también pagamos, por cierto. Y por la que tenemos derecho a circular correctamente, sí, sin saltarnos los semáforos, los pasos de peatones o hacer quiebros inexplicables, que de todo hay y que es completamente denunciable.

El siguiente proyecto que no acabo de entender es el de la construcción de un carril bici a Medina Azahara. A no ser que a donde de verdad se quiera ir es al Leroy Merlin o al Decathlon, no tiene sentido gastarse una paletada de millones en algo que ya existe. Prueben en entrar en el canal del Guadalmellato desde la carretera de Trassierra y en entrar directamente a Medina Azahara por un estupendo camino terrizo que, más o menos, es el mismo que se usaba en Al Andalus.

Los ciclistas, ni los deportivos ni los urbanos, vamos a usar un carril bici junto a una carretera con un tráfico tan rápido e intenso como el de la A-431. Créanme, no es agradable ser adelantado por un camión a 90 kilómetros por hora por mucho carril bici que exista. El rebujo del vehículo te puede tirar al suelo fácilmente. Y eso, me temo, es algo que a veces creo que no saben ni los propios camioneros.

Llegados a este punto, me pregunto: ¿le han preguntado a los ciclistas?

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