La agenda

Mesa electoral instalada en el vestíbulo del Ayuntamiento | ÁLEX GALLEGOS

El 15M cambió la política en España. Incluso la entrada de Podemos en las administraciones lo hizo. Para bien o para mal, depende del cristal con el que se mire, pero lo cambió. Por primera vez, los dos principales líderes de los partidos políticos en España (el PSOE y el PP) han sido elegidos en un proceso de primarias, más o menos puro. Pero elegidos al fin y al cabo.

También cambió la agenda. Las propuestas de Podemos, de las que todo el mundo empezó a hablar, retorcieron la agenda de los partidos. Poco a poco se fueron moderando. Se abandonó la propuesta más interesante, la de la renta universal, y el debate se enconó, sobre todo cuando tras las elecciones generales de 2015 se impusieron las tesis menos pragmáticas sobre las que como Errejón proponía convertir a Pedro Sánchez en presidente del Gobierno.

Tras aquellas elecciones, Podemos se asomó a un muro y a un abismo. Pero decidió subir el muro, sin ser consciente del abismo. El abismo era que no hacer presidente a Pedro Sánchez mantendría a Rajoy en La Moncloa y en unas elecciones repetidas probablemente perdería apoyos. El muro era el PSOE. Se atisbaba el sorpasso. Se tocaba con las manos la posibilidad de que Unidos Podemos fuese el partido más votado en la izquierda española. Aquello acabó mal.

Vox, con un millón de matices, está siguiendo un camino similar. Está cambiando la agenda política. Hace una semana era inimaginable que nadie cuestionase el pacto de estado contra la violencia machista, ni siquiera el PP. Vox aspira a liderar a la derecha española. Y al más puro estilo trumpista va contra todo lo anteriormente pactado y consensuado. Sin líneas rojas. Sin límites.

El PP y Ciudadanos han querido pactar un cambio de gobierno en Andalucía sin negociar con Vox, que dijo que no sería obstáculo para el cambio. Pero se lo ha pensado. Puede que lo sea si no consigue cosas. Y ahora Ciudadanos tendrá que decidir si le merece la pena mancharse o no. Y qué es peor, el susto (pactar con Vox) o la muerte (mantener al PSOE en la Junta). Y quizás Vox esté en la misma tesitura que Podemos en 2015. Ya saben lo que ocurrió después. Eso sí, la agenda la van a seguir marcando durante meses.

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Publicado el
6 de enero de 2019 - 01:03 h
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