El mayor espectáculo del mundo

Ya se ha atrevido PePe Nieto a mover pieza con uno de los expedientes urbanísticos heredados, el de las Naves de Colecor, que tenía guardado en el cajón, esperando no sabemos qué novedad. Aún le quedan otros, de los que hoy traigo a la luz el Plan especial Alcázar-Caballerizas, que sigue esperando su aprobación provisional, para lo cual hay que contestar, fundamentalmente, las alegaciones presentadas por Córdoba Ecuestre en defensa del proyecto de Centro del Caballo, que fuera apoyado por las tres fuerzas políticas. Y digo "fuera", porque desde que el padrino Durán, aliado con el rosismo en el poder,  arremetiera contra el portavoz socialista Rafael Blanco, verdadero "alma mater" del proyecto, para descabalgarlo de su intención de ser de nuevo candidato a la alcaldía, ya parece que solo el PP mantiene cierta confianza en su realización. Al menos, eso se desprendía de su programa electoral, pero ya sabemos que eso no es aval suficiente. El boicot a la celebración de Cabalcor por parte de un grupúsculo de mediocres políticos del PSOE y de IUCA, bajo la excusa del homenaje al rejoneador Cañero, no era sino una muestra palpable de su intención de romper su compromiso con el Centro del Caballo.

Hoy en día, Córdoba Ecuestre mantiene la actividad del espectáculo ecuestre con gran éxito, sin costes para el ayuntamiento de Córdoba, y mantiene vivo el edificio de Caballerizas, generando riqueza para la ciudad. A este respecto, hay que recordar, por mucho que a algunos intoxicadores de opinión les pese, que Córdoba Ecuestre es una entidad sin ánimo de lucro, en la que participa el ayuntamiento de Córdoba desde sus orígenes y donde se incluyen también la Universidad, la Diputación y los distintos sectores representativos del caballo cordobés. No es una entidad con intención de ganar dinero, sino un proyecto social a favor de la cultura del caballo, tan propia de nuestra ciudad. Por eso, no se entiende que siga en situación de precariedad, sin que se le permita incrementar la actividad con visitas a los ensayos del espectáculo, escuela de equitación, exposición de material ecuestre, ... y toda una serie de elementos que se integraban en el proyecto original. Córdoba Ecuestre lidera un proyecto que no necesita dinero público, sino que, al contrario, puede acabar generando beneficios para el propio Ayuntamiento, al margen del mantenimiento eficaz que ya realiza de Caballerizas.

Las dificultades por las que ha pasado Córdoba Ecuestre para su supervivencia, me recuerdan la película "El mayor espectáculo del mundo" del gran Cecil B de Mille, donde se retratan las penurias del mundo del circo, también con presencia equina, que tiene que hacer frente a deudas, incendios, accidentes, y toda una retahila de zancadillas que no logran hacer desanimar a los artistas. El sentido del deber, la profesionalidad, la ilusión, el esfuerzo humano, la imaginación suplen la falta de recursos. La incompresión que sufren se ve recompensada por el reconocimiento del público. Charlton Heston, en el papel del empresario que se juega todo por su pasión, el circo, no deja de recordarme al gerente de Córdoba Ecuestre, Javier Gómez, capaz de superar siempre las dificultades. Los ensayos y la búsqueda de nuevos números con los que asombrar al espectador con los que Cornel Wilde, Betty Hutton o Dorothy Lamour participan en la película, son equiparables a los que los jinetes, los músicos, los diseñadores o las bailaoras ejecutan en el albero de Caballerizas cuando cierra sus puertas. Igual que los desfiles circenses se parecen, cada día más, a las celebraciones del día de Andalucía, en que ya es tradicional el desfile hípico, reivindicando lo ecuestre.

Si los artistas circenses soñaban con el circo Ringling y dejar de ir de nómadas, los componentes de Córdoba Ecuestre sueñan con que el proyecto de Caballerizas se estabilice, para lo cual, el Plan especial Alcázar-Caballerizas debe interpretarse de forma radicalmente distinta. No debe ser un patrimonio arqueológico o monumental donde, ocasionalmente, está el caballo, sino un espacio centrado en el caballo que respete y potencie el caracter monumental del edificio. Es un costoso capricho apostar por el Plan especial tal y como está actualmente redactado, que prevé unos gastos de 60 millones de euros, para contar al final con un parque arqueológico de dudosa rentabilidad económica y social y con una presencia anecdótica del caballo. Soy un firme convencido de que el patrimonio histórico de nuestra ciudad debe ser un eje central de nuestro proyecto de ciudad, pero entendido como un patrimonio con vida, que mire al futuro, y que no se quede en un decorado de la historia. La Mezquita es compatible con la visita audiovisual (al margen de su contenido narrativo), el Alcázar, con el espectáculo multimedia (que hay que seguir mejorando), Viana, con el centro de interpretación de los Patios, ... Caballerizas, con su dedicación al caballo.

Por todo ello, es necesario que el liquidador Navas, responsable de Turismo, esta vez no ejerza de tal y se convenza de que hay que consolidar la presencia de Córdoba Ecuestre, de la que él es vicepresidente en representación del ayuntamiento, en Caballerizas. Caracol Martín debe ir a una reformulación del Plan Especial Alcázar-Caballerizas, en línea con las alegaciones presentadas por el sector del caballo y no dedicarse solamente a innovaciones polémicas del PGOU para intereses particulares. Animaría al lírico Moreno Calderón a que recupere la posibilidad de contar en el propio edificio con la sala de exposiciones que necesita la ciudad. En definitiva, que los peperos pasen de la palabra a los hechos.  Y a Córdoba Ecuestre les diría que no cedan justo ahora, que como en "el mayor espectáculo del mundo", la función debe siempre continuar.

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15 de diciembre de 2012 - 07:00 h
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