Lo que no es Eutopía

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Eutopía es más interesante por lo que no es, lo que enuncia, que por lo que es, lo que hace. Lo mejor de Eutopía es que no se consolida, y eso siempre permite que alguien dé con la tecla, porque no hay inconveniente mayor que un error consolidado. Eutopía es una buena idea creación+juventud+experimentación que no se ha terminado de llevar del todo a la práctica; La Noche Blanca del Flamenco, por ejemplo, es una mala idea que ha sido un éxito, y eso es mucho peor.

Uno ve la programación de Eutopía y ve trazas del proyecto original e improvisaciones, aciertos y desvaríos, y si analiza unos cuantos años entiende que el problema principal no son los contenidos, sino la falta de continuidad, de planificación estratégica, a pesar de llevar ya ocho ediciones. Falta un desarrollo de sus principios en una propuesta compartida y pensada para varios años, mantenida y evaluada. En el fondo podríamos preguntarnos de dónde surgen las cosas, y entenderíamos que Eutopía siga explicándose más por el vacío, por el espacio que sugiere, que por el que ocupa.

A pesar de su debilidad me gusta esa incertidumbre, todas las ediciones parecen ser la última, siempre existe el rumor de la desaparición, pero ahí sigue a la espera de que alguien que crea en ella y tenga la capacidad de hacerlo la reconstruya. Claro que la incertidumbre puede también terminar en la irrelevancia o la desaparición, lo que sería una pena en una ciudad con demasiadas citas que son inercia y piedra. ¿Alguien que se anime, pregunte, cuente con gente valiosa y se arriesgue?

Nota: En la fotografía, de Pilar Mayorgas, Guadalupe Esquinas, Ángel Salvatierra y Antonio Blázquez en Las palabras del vino, una de las acciones de Eutopía 2013.

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Publicado el
29 de octubre de 2013 - 05:04 h
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