Espacios de libre expresión

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Eso que ven es al artista Miguel Moreno Carretero y a una paseante escribiendo un poema, según los consejos que Tristan Tzara propuso en 1924 en su "Dadá manifiesto sobre el amor débil y el amor amargo", en un espacio de libre expresión de la ciudad.

Este y otros creadores de la ciudad hicieron cosas muy interesantes pero ya no las podéis ver, fueron convenientemente ocultadas a horas de su realización. Los espacios de libre expresión son esos cuantos chirimbolos que hay por la ciudad y que están llenos de carteles pegados. Que esos canutos  de diseño moderadamente historicista sean los "espacios de libre expresión" de una ciudad ya da que pensar, es como el hecho de que exista un sitio denominado "la ciudad de los niños", te hace deducir que Córdoba es un lugar aburridísimo donde no se puede andar por la calle sin jugarte los bigotes. Con lo de izquierdas que somos aquí cabría pensar que la propia ciudad debe ser un espacio de libre de expresión, pero bueno aceptamos pulpo como animal de compañía, que tener la casa limpia también tiene su valor.

La cosa es que es  si haces cualquier acción en el paraíso de la expresión libre, a los minutos u horas si tienes suerte viene una empresa y tapa todo lo que has hecho con la publicidad de sus clientes, mayormente instituciones públicas y empresas. Ya te puedes matar a pegar carteles, pìnturas, imágenes o lo que sea, que la o las empresas (no sé si la cosa es monopolio o duopolio) ocultan tu trabajo en un rato, con lo que la libertad de expresión en nuestra ciudad consiste en pagar a una empresa para que oculte sistematicamente lo que hacen los demás con lo que sea que quieras tú vender.

El artista Antonio Blázquez , con ese aire de ingenuo que no se cree ni él, leyó en lo alto de los chirimbolos  palabras tan altisonantes (libre expresión) y supuso que eran un lugar para crear, para que los artistas se expresasen y nos librasen por un ratito del asedio publicitario al que estamos sometidos, y ahí que llamó a Rafael Jiménez, Miguel Moreno Carretero, Inma Naranja, Pedro Peinado y el colectivo Fritanga para intervenir esos espacios. Tras uno minutos u horas fuimos conscientes de que nosotros, la mayoría, no nos podemos expresar,  que sería bastante fácil y reconfortante que hubiera espacios de verdad para eso, y que deberíamos hacer un esfuerzo por recuperar para las palabras la grandeza que alguna vez tuvieron.

La cosa se llamó Express, una acción colectiva de Cosmopoética, para que lo busquéis en la red, sitio único en el que ya podrá disfrutar de sus cinco minutos de gloria.

Nota: Fotografía de ANTONIO BLÁZQUEZ

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Publicado el
4 de octubre de 2016 - 06:57 h
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