De pantomimas y farsas: nota sobre unas primarias

Dos géneros, aparentemente menores, se disputan desde tiempos muy antiguos la representación cómico-teatral: la pantomima y la farsa.

La pantomima (cuya raíz etimológica es que todo imita) se representa a través de gestos, expresiones corporales y movimientos en el escenario. En la pantomima no hay diálogo. Mejor expresado: no hay palabra hablada. Hay que esperar hasta el siglo XIX para que este género alcance su esplendor. En este siglo se incorporan las acrobacias, las danzas, la música y vestuarios llamativos en un esforzado trabajo escénico. Continúa sin haber diálogo, palabra hablada.

El término farsa proviene del latín farcire y significa rellenar. Se trata de una obra teatral, normalmente breve, que se desarrolla, por lo general, para distraer y provocar la risa. Muestra situaciones extravagantes con ciertas dosis de verosimilitud. Durante mucho tiempo se han utilizado las farsas como interludios entre dos dramas. Que gran paralelismo con la vida... Popularmente se denomina farsa a un enredo

en el que se pretende engañar a alguien. La tradición puso nombre a sus protagonistas: farsantes. Las percepciones populares a veces aciertan (otras no). En ambos casos, pantomimas y farsas, lo cierto es que una vez comenzada la obra, todo el mundo participa de la representación.

Nota: Asistí a la presentación de una candidatura a las elecciones primarias del partido gobernante en Andalucía. Una buena amiga me invitó (siempre he respondido a los amigos que solicitan mi compañía en el momento en que la necesitan; acompañar no es otra cosa que compartir un afecto o estado de ánimo). Me sorprendió la austeridad del acto. Me sorprendió la ausencia de espectáculo. Me sorprendió la total ausencia de cargos públicos. A mí me gustó. Me gustó mucho... si la austeridad es un reflejo de una forma de hacer política (y no el resultado de un castigo del aparato). Me gustó mucho... si el huir del espectáculo significa un ejercicio de restauración de la transparencia y franqueza del discurso político ( y no la carencia de recursos motivada por un castigo al atrevimiento de enfrentarse al aparato). Me gustó mucho la total ausencia de cargos públicos... si refleja una actitud en la que el ejercicio de una función pública (sustentada en el mérito y la capacidad) se debe mantener alejada de la estructura partidaria (sustentada y soportada en la fidelidad política). Si no es así, estaremos asistiendo a una pantomima y a una farsa.

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Publicado el
9 de julio de 2013 - 03:54 h
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