Cuadrilla de langostas

Las langostas aparecen entre las diez plagas bíblicas por detrás del granizo, las ranas, los tábanos, los mosquitos y las úlceras, entre otros males. Homero las compara con los troyanos, a quienes define como nubes de langostas en La Iliada, y reclama el fuego para exterminarlas. Durante la Edad Media se pretendía luchar contra ellas mediante conjuros, rogativas y excomuniones. En la Torá se realiza una sentencia a quienes se apartan del buen camino: Echarás en tus campos mucha semilla y cosecharás poco, porque lo asolará la langosta. Las plagas de langostas se mimetizan en la historia y en la memoria con el infortunio, la devastación y la mayor de las calamidades.

Estos ortópteros, cuando se movilizan y se convierten en una plaga, saquean y devoran todo lo que hay alrededor. Son individuos (y corporaciones) insaciables, capaces de hacer desaparecer todo lo verde. Se agrupan en desorbitante número y comienzan a dar saltos por medio de sus patas posteriores. Sorprendentemente ninguno de estos individuos intercambian su ruta, cada uno va por su camino, nunca tropiezan entre sí. Parecería que tienen una perfecta hoja de ruta para cada uno de ellos. Actúan cuando los vientos son favorables y existe suficiente pasto (y territorio) para su alimento y reproducción. Se desplazan con enorme facilidad (de la Costa de Crimea a la Costa del Sol; del Golfo Pérsico a las playas de Cancún; de la periferia de Madrid a Las Vegas).

Boris Petrovich Uvavov formuló en 1921 su teoría de las fases y estableció las medidas de prevención. Venía a decir que la transformación de las langostas, de un origen solitario e inofensivo a una fase dañina, se produce durante años. Aseguraba que esta transformación se producía como consecuencia de un cambio de temperatura y humedad y como resultado de un insaciable afán

depredador. La FAO conoce desde hace tiempo los factores que favorecen este saqueo y las medidas a adoptar pero...

Nota: En este pequeño territorio de Córdoba existen numerosos ejemplos de plagas de langostas. Ibn Hayyan habla de la terrible plaga del 845; en 1546 una plaga asoló el valle de los Pedroches; en 1755 se recuerda la más destructiva; la última (por ahora) que se recuerda se produjo en 1939... Dicen que en la Península ha desaparecido la amenaza de estas plagas... Sin embargo algo me dice que lo que ocurre con la naturaleza de este país tiene algo que ver con estas plagas. A mí las únicas langostas que me gustan son las que canta la Tortuga Artificial de Alicia en el país de las maravillas: la cuadrilla de langostas.

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5 de marzo de 2013 - 03:09 h
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