En taxi no, en Uber

Ya he hablado otras veces en esta bitácora de lo aventurero y mal aventurado que puede resultar tomar en la Ciudad de México un taxi de la calle, por una cuestión de seguridad personal e incluso en ocasiones de higiene. No exagero. Pero ha llegado la alternativa perfecta -claro, que disponer de mi propio vehículo es esa alternativa para mí desde hace meses, pero cuando por distintas razones hay ocasiones que prefieres no conducir- Uber. La aplicación de móviles que en pocos minutos a tra

vés del GPS localiza la unidad más cercana y monitoreas en todo momento el

trayecto del coche, sabes el precio de antemano, se carga a tu tarjeta previamente registrada y subes en vehículos nuevos de alta gama, cómodos, con garantía de seguridad y hasta tu botellita de agua... ¿Qué más se puede pedir?

La introducción de Uber en México ha sido todo un éxito por las razones comentadas y porque sigue siendo una ciudad con una gran demanda de transporte, ya que los servicios públicos no responden a las necesidades de millones de usuarios diariamente. Digamos que no hay tanta competencia directa como en otras ciudades españolas y urbes europeas, con más y mejores transportes públicos, donde de hecho se ha prohibido el servicio Uber frente a la oferta del taxi tradicional. Con casi 4 millones de usuarios, CDMX es la urbe del mundo donde más trayectos se realizan diariamente y donde más ha crecido el uso de este servicio de transporte implantado ya en 31 ciudades.4 millonesCDMX31 ciudades Oye, también resulta muy eficiente en las ciudades estadounidenses, que conste por si piensan viajar pronto a los Estados Unidos (before Trump y post-Trump).

¿Qué estación de radio quiere escuchar? ¿Está bien la temperatura del auto? ¿Quiere una botella de agua? ¿Necesita un cargador para el móvil? Te preguntan amablemente sus taxistas que atesoran el don del silencio y no darte la charla típica durante el trayecto si no te apetece. Así da gusto. Es casi un servicio VIP y conviene, porque la contraparte es

que tu valoras al conductor y le reportará en beneficios extra. Mucha gente desempleada ya ha visto el negocio en conducir para Uber en México y ha comprado un coche especialmente para ello, incluso en ciertos concesionarios de vehículos anuncian descuentos en la compra si la finalidad es ser conductor Uber.

Así que nada, me he vuelto de lo más sibarita al desplazarme por la Ciudad... Ya no tengo que escuchar esas largas disertaciones sobra la Biblia o la conquista de Cortés a bordo de un taxi maloliente, de funda de bolas de madera y con los tapacubos a punto de saltar en el próximo bache. Ahora escucho jazz en el Uber, me ofrecen mi botella de agua, me abren la puerta al subir y al bajar, y cualquier día hasta puedo comprarles un bocata de jamón que lleven escondido en la guantera.

Etiquetas
Publicado el
14 de noviembre de 2016 - 05:14 h