Arqueología andaluza en vitrina

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En Andalucía vivimos sobre capas y capas de historia. Estamos en tierras urbanizadas desde hace milenios. Somos fuente inagotable de restos arqueológicos y son muchos los museos, algunos con más acierto que otros, donde se exponen piezas entresacadas de solares o yacimientos. Para los aficionados propongo algunos museos arqueológicos andaluces que bien podrían servir para hacernos con un idea más precisa de lo que somos, porque, de esas vitrinas atestadas de mármoles o pobre barro, venimos...

-Museo de Huelva. Este centro es un desconocido que pide a gritos una reforma pero esconde tesoros que no suelen aparecer en los grandes libros aunque puedan cambiar el rumbo de lo que sabemos de la antigüedad. Dentro de un edificio setentero, pelín obsoleto, se sucede un muestrario abrumador de piezas que van de Tartessos y los fenicios orientales, a Grecia y Roma. Lo preside todo una impresionante noria romana rescatada de las minas de Río Tinto, míticas desde sus inicios. Asombran las joyas y piezas tartéssicas, sacadas de las entrañas de la ciudad, la cerámica helena (usada como producto de lujo por los onubenses de hace 2.500 años) y la presencia de piezas tan curiosas como un casco de guerra griego, sacado de las aguas de la Ría o una estatuilla oriental fenicia, recientemente rescatada del expolio y una subasta por la Guardia Civil....y para ahondar... hay hasta piezas con posibles alfabetos anteriores al fenicio, en teoría el primero que llega a Occidente. La historiadora Ana María Vázquez Hoys, aquí tenéis su siempre entretenido blog, sitúa en estas tierras una de las cunas de la escritura humana, casi nada. Este museo cuenta con una cuenta en face con actividades e información

-Museo de Baena. Baena, ciudad del olivo y en la ruta califal, es siempre un acierto para cualquier escapada de fin de semana pero no muchos saben que, en unas novísimas instalaciones, en la Casa de la Tercia, frente al Ayuntamiento, se muestran impresionantes piezas que van de la prehistoria a Roma, pasando por increíbles esculturas íberas (para mi gusto lo mejor), como los míticos leones , descubiertos en Cerro del Minguillar (aunque uno es réplica pues el original está en el Arqueológico Nacional de Madrid). Este blog tiene datos sobre el yacimiento y otros muchos, muy recomendable para curiosos.

-Museo Arqueológico de Jerez. De similares características en cuanto a colección que el de Huelva. El museo jerezano se recrea en el denso panorama de la Andalucía prehistórica en donde esta ciudad tiene mucho que decir. Aquí están los restos de Asta Regia, ciudad preromana en la que algunos sitúan a la mítica capital de Tartessos. Una de sus piezas fetiche es un casco griego, corintio, encontrado en el Guadalete en 1938 y que muestra, como pasa en Huelva, que ésta era tierra de encuentros y mezclas desde hace ya más de dos milenios. Sus expositores dan también buena cuenta de piezas de la Jerez islámica.

-Museo Arqueológico de Sevilla. Hay museos víctimas por tener una o varias piezas tan famosas que han ocultado todo lo demás. Es lo que pasa con el Tesoro del Carambolo (con decenas de preciosas piezas en oro) y este centro, que guarda impresionantes colecciones romanas, por ejemplo. Además de estar en un lugar fantástico para un buen paseo (en el regionalista Pabellón Mudéjar del Parque de María Luisa, legado de la Exposición Iberoamericana de 1929), este centro merece una mañana completa y claro, un buen rato para apreciar el citado tesoro, aunque advierto que es réplica (el original lleva años guardado en caja fuerte y por cierto, necesita restauración). Es símbolo de la oscuridad que rodea la Andalucía preromana. Fetiche para los defensores de Tartessos como realidad y fuente de controversias ante los que aseguran su procedencia fenicia y oriental. Muy curiosa, por cierto, la historia de su descubrimiento, en un club de tiro de la Sevilla de los años cincuenta.

-Teatro Romano de Málaga. La calle Alcazabilla es una de las más logradas intervenciones urbanísticas de la nueva Málaga. De ser un cúmulo de piedras con más o menos forma y tras siglos ocultas bajo varias casas, las ruinas del Teatro de la Malaca romana están en su mejor momento para ser pisadas. Se conserva casi intacto el graderío y parte de la escena, todo bajo la imponente alcazaba malagueña, y se añade al conjunto un pequeño pero impresionante centro de interpretación, con proyecciones, paneles virtuales táctiles y un montón de propuestas interactivas que hacen las delicias de los tocones (entre los que me incluyo). Muy apto para niños.

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4 de diciembre de 2013 - 01:00 h