A por ellos. Mensaje navideño del falso 9

Españoles: es para mí motivo de orgullo y satisfacción, en honesta combinación con la rabia contenida de cada día, dirigirme a vosotros  en estas fechas donde los mejores sentimientos se sirven precocinados, y sin descartar que a veces, incluso, nos puedan sentar bien.

Y digo rabia contenida porque, mucho más allá de las metáforas o excusas relacionadas con el deporte y sus consecuencias con que nos comunicamos cada lunes, nada humano me es ajeno. Pero lo ajeno, por humano, parece hoy un parámetro escaso. Nuestro estado de crisis permanente, con sus brotes verdes y desmentidos recurrentes, ha ido restringiendo el dinero hasta el punto de que cada vez hay menos bocas cerradas por el mismo, y la corrupción y desmanes generalizados anegan la prensa diaria. El modelo de Estado se revisa y casi todos quieren adelgazarlo. Este modesto y falso nueve se declara defensor de lo público, sin que me duelan prendas en reconocer cómo para algunas pequeñas e individuales cosas, también lo privado puede hacer, y de hecho hace, su labor. Pero para los grandes intereses colectivos... ¿Quién dice que lo privado funciona mejor que lo público? ¿Hablamos de telefonía? ¿Hablamos de la banca? Mejor hablemos, por ejemplo, de energía.

La noticia de la semana ha sido la charlotada de subasta eléctrica con que el "mercado libre" nos ha querido, de nuevo, tomar el pelo. Tenemos una de las tarifas de la luz más cara del panorama internacional. Dos de las compañías que nos afectan están entre las tres que más han ganado en Europa. Y sigue hablándose de un déficit tarifario que no sabemos cómo casa con lo anteriormente expuesto. Para colmo, nos dicen que lo que consumimos no es ni la mitad del importe de la factura. Es decir, no piense usted en ahorrar energía o pasar frío para cuadrar sus cuentas. Manos arriba. Pagaremos más hagamos lo que hagamos, como un secuestro perverso de unas compañías privadas que prestan un servicio público. Y que no se auditan.

Miren, la buena gestión depende de las personas que gestionan y de su responsabilidad. muchos políticos que han dejado lo público hecho unos zorros son los mismos que ahora campan a sus anchas por los consejos de administración de las energéticas. O sea, que de mejor gestión, ya me dirán. Sólo cabe el retorno a la participación de la ciudadanía en política. Y dejar de demonizar a los que defendemos la nacionalización de los bienes y recursos estratégicos de una sociedad. Como, por ejemplo, no pasar frío en invierno. No digo no pagar. Digo que no se rían de nosotros. con ese deseo, tengan ustedes unas felices fiestas, y griten conmigo: ¡A por ellos, oé, oé, oé!

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23 de diciembre de 2013 - 07:00 h