Devoción en San Jacinto

Como cada Viernes de Dolores, en Capuchinos no cesan las colas que forman todos cuantos desean visitar a Nuestra Señora de los Dolores | La hermandad servita vive su primer día de Año Jubilar, abierto este jueves por el Obispo, Demetrio Fernández

No es un día más. La estampa anuncia, de alguna manera, el próximo comienzo de la Semana Santa. Más en Córdoba, donde la imagen refleja también, mucho más, una especial devoción. A las puertas del templo, largas colas se dibujan; colas que ocupan buena parte de la plaza. En Capuchinos, bajo un cielo de claro azul, no son pocos los que aguardan el momento de atravesar el vano de una iglesia en cuyo interior en esta ocasión el ambiente es distinto. Son quienes desean visitar, y por supuesto venerar, a Nuestra Señora de los Dolores. Lo hacen en su día, que en modo alguno lo es para, como el primer viernes de marzo, para toda la ciudad. Es Viernes de Dolores. En San Jacinto, a cada instante, se cuentan por decenas, quizá por centenares, todas aquellas personas que ante la imagen quieren estar.

Transcurre como cualquier otro, pero de diferente forma. La hermandad de los Dolores vive ya su Año Jubilar, concedido por el Papa Francisco con motivo del cincuentenario de la coronación canónica de la Virgen, que en su camarín espera la visita de su ciudad. Del mismo modo, la del Obispo de Córdoba, que como cada año, tal y como marca la tradición, oficia la celebración litúrgica del día en que, todos ya lo sienten, la Semana Santa está a las puertas. A las once, Demetrio Fernández realiza su homilía ante cientos de fieles que abarrotan las naves de la iglesia. Igual que sucediera en la noche anterior, cuando quedó abierto el Año Jubilar de la servita corporación. Tiempo de gracia en la plaza de Capuchinos, también el alcalde, José Antonio Nieto, visita a la Señora de Córdoba y recibe su credencial de peregrino. Es Viernes de Dolores, es jornada de devoción en San Jacinto.

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Publicado el
27 de marzo de 2015 - 18:26 h
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