Pinceladas de la vida científica: Centro de Congresos de Asilomar

Esta semana se celebra la 27 edición del Fungal Genetics Conference o Congreso en Genética de Hongos (FGC) en el Centro de Congresos de Asilomar situado junto al mar y junto a la ciudad de Pacific Grove (Monterrey, California), a unos 160 kilómetros al sur de San Francisco.

El FGC es el congreso más multitudinario que tiene lugar en este área de investigación, seguido por el Congreso Europeo en Genética de Hongos, con una afluencia de entre 500 y 600 personas. Ambas citas tienen lugar en años alternos y atraen a investigadores de todo el mundo en todos los estadíos de la carrera investigadora. La participación en congresos científicos y grupos de trabajo a nivel nacional e internacional es en efecto una característica inherente a la labor científica. En primera instancia los congresos proporcionan una vía de difusión para el trabajo de investigación del grupo científico en un entorno dónde se favorece la discusión crítica y la interacción con otros especialistas en el área así como la creación de redes de contacto y de colaboración. Pero además, durante los primeros años de formación del investigador, ayudan a tomar consciencia real del alcance y relevancia del trabajo que se realiza, a sentirse parte de una comunidad internacional, lo cual puede adquirir una importancia casi vital para quienes estamos en esto de forma vocacional. Porque el día a día de un investigador puede ser realmente arduo y en muchas ocasiones solitario.

Esta semana ocho personas, más de la mitad de los investigadores de nuestro grupo del Departamento de Genética de la Universidad de Córdoba, estarán presentando sus trabajos en Asilomar liderados por dos de nuestros investigadores principales: el profesor Antonio Di Pietro y la profesora M. Isabel González Roncero. Seis de los nueve trabajos enviados por el grupo han sido elegidos por los distintos comités científicos del congreso para su comunicación en charlas, una de ellas de carácter plenario, todo un reconocimiento a la labor científica del grupo por parte de la comunidad especializada.

El FGC es un congreso realmente estimulante para cualquier científico interesado en el conocimiento de los procesos fundamentales de la biología. Las ventajas de estudiar estos procesos básicos en hongos son numerosas: su tamaño pequeño, su tasa rápida de crecimiento, su mayor simplicidad morfológica y la disponibilidad de numerosas herramientas moleculares y genéticas. El genoma de los hongos (su ADN) es más pequeño y menos complejo que el de los animales y sin embargo la función de algunos genes esenciales ha sido conservada evolutivamente en ambos organismos, por lo que su estudio en modelos de hongos puede ayudar a la comprensión de los mismos procesos celulares en animales. EL FGC ofrece también charlas en el área de las aplicaciones de los hongos en biotecnología: síntesis de antibióticos (penicilina), producción de metabolitos secundarios útiles en la industria agroalimentaria o textil (pan, quesos, detergentes), su aplicación como agentes de biocontrol para enfermedades de plantas causadas por insectos, etc. Hasta aquí el Dr. Jeckyll de la película.

El congreso cubre también el área de investigación en las enfermedades infecciosas causadas por hongos. Las infecciones superficiales causadas en piel y uñas son las enfermedades fúngicas más comunes en humanos y afectan al 25% de la población mundial. Otras enfermedades más invasivas causadas por hongos matan a un millón y medio de personas en el mundo cada año. Se estima que mueren el mismo número de personas al año por infecciones causadas por hongos que de tuberculosis o malaria. Las enfermedades de plantas causadas por hongos son también responsables de unas pérdidas de entre el 10 y el 30% de las cosechas a nivel global.

Esta semana se estarán configurando en Asilomar las nuevas fronteras y los nuevos retos de la comunidad científica internacional en todas estas áreas de conocimiento. Tras varios años de congresos plagados de charlas con un marcado carácter bioinformático a raíz de la llamada revolución genómica (secuenciación de los genomas, análisis evolutivo, gestión de las bases de datos generadas...), este año el FGC promete mayores dosis de Biología Fundamental. Asistimos a la Era Posgenómica. La forma en que hacemos ciencia ha cambiado para siempre. Podríamos decir que antes de la revolución genómica, los biólogos trabajábamos con páginas y tomos sueltos para tratar de descifrar el código de la vida. Ahora tenemos la obra completa almacenada en nuestras bases de datos, nos estamos poniendo de acuerdo en cómo manejar la enciclopedia y empezamos a volver a las páginas, a los capítulos, a los tomos, con la nueva perspectiva de todo lo aprendido, para tratar de darle sentido biológico.

Tuve la suerte de poder estar en Asilomar hace 2 años, en el 2011. Algo hace a este congreso especial para muchos de los científicos y científicas que hemos vivido la experiencia. Puede que algo tenga que ver el olor a mar y el ruido de las olas cuando todo queda en silencio. Y quizá también la sensación de ensoñación permanente por el montón de horas de avión y el jet-lag. Una estrecha carretera de 27 kilómetros, el "17-mile drive", une Pacific Grove con la comunidad costera de Pebble Beach. El paisaje es precioso, desde la carretera se ve la costa rocosa dónde golpea con fuerza el Océano Pacífico. Dedicamos una mañana a seguir esta ruta en coche hasta llegar a la ciudad de Carmel-by-the-Sea, de la que fuera alcalde Clint Eastwood entre 1986 y 1988. Con sus calles perfectamente limpias y organizadas, sus pequeñas galerías de arte llenas de cuadros de flores y paisajes de mar y con sus gentes sonrientes me hace sentir parte más de uno de esos escenarios de películas de Hollywood que de una ciudad presumiblemente pictórica. Paramos a comer en un pequeño restaurante italiano. Tomamos pescado local y compartimos una botella de Chardonnay. Y es que sin duda un buen congreso también ha de estar lleno de momentos como estos.

Más información del impacto de los hongos patógenos en animales, plantas y el ecosistema en un reciente artículo publicado en la revista Nature:

http://www.nature.com/nature/journal/v484/n7393/full/nature10947.html

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Publicado el
11 de marzo de 2013 - 09:04 h
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