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Sobre este blog

Vivo Córdoba actualmente como Prof. del Área de Arqueología de la UCO. He soñado Córdoba como: Investigador ?Ramón y Cajal? del Ministerio de Ciencia e Innovación (2013-2019). Investigador posdoctoral del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC en Madrid (2010-2013). investigador posdoctoral del Institut de Recherches sur l´Architecture Antique del CNRS-Universitè de Provence en Aix-en-Provence (2007-2010), investigador predoctoral y posdoctoral de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla (2005-2006), investigador predoctoral de la Escuela Española de Historia y Arqueología de Roma del CSIC (2003-2004) y miembro de la Real Academia de España en Roma (2002-2003) Licenciado de la 1ª Promoción de Hª del Arte de la UCO (1999). De aquello lejano y de lo diario cercano les dejaré aquí mis aprendizajes, ensayísticos, científicos, críticos y siempre personales, que espero remuevan la viveza de aquel plátano vigoroso que Julio César plantara, símbolo de vida y fertilidad, en esa Córdoba histórica que nos alumbra siempre los buenos días.

En recuerdo de la Profesora María de los Ángeles Raya Raya

María de los Ángeles Raya Raya en una conferencia en el ciclo "el Templo de Córdoba"-Círculo de la Amistad

Antonio Monterroso Checa

8 de noviembre de 2026 08:36 h

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Querida Mariángeles, esta vez, este escrito es más profundo que ancho; permite que hoy, tus antiguos y antiguas estudiantes de la primera promoción de Historia del Arte de la Universidad de Córdoba, invirtamos esos dos términos memorables de nuestras mezquitas omeyas de todos los días de antaño. Es más profundo que ancho, por que te quisimos, te queremos y te recordaremos.

Nos diste clase y nos diste ternura. Tu cara, y el parpadeo milimétricamente rítmico de tus ojos, de esos ojos dignos del tratado de Francisco Pacheco, por su color, son recuerdo imborrable nuestro, máxime estos días en los que ha tocado despedirte en San Basilio; ganado el cielo tienes.

No te puedo enseñar, aunque tú lo verás, allá arriba no hay secretos, el grupo de WhatsApp que tenemos; a los taitantos y treinta años después, aquellos tus estudiantes de aquella promoción tenemos dolor, tenemos memoria, tenemos recuerdo y tenemos un cariño inmenso por quién, como tú, nos trató con una bonhomía digna del mejor retablo. Y como retablo en el alma te recordamos, uno de los mejores, en los que tu eras especialista: nos quedamos para ti, obviamente, el de nuestra Catedral de Santa María o, en suplencia, toda la capilla del Sagrario de la Cartuja del Paular de Rascafría, tan cordobesa, aunque esté en la sierra de Madrid. Eres fulgor barroco en nuestro recuerdo.

A nosotros, en cambio, no nos diste retablos, nos diste mezquitas. El primer año del título de Historia del Arte de la UCO erais seis profesores estatutarios en asignaturas troncales; Don Alberto, que nos esperó para segundo. Doña María Teresa, que nos dio 3000 diapositivas. Don Fernando, que ahí sigue y que en tu entierro estuvo, caballero español. Don Manuel Pérez, que era Asociado y ahora se nos acaba de jubilar. Y Doña Pilar y Don Desiderio, por Arqueología. En la primera o segunda mezquita, recuerdas, se nos coló un borrachín en clase, llegó pasillo adelante hasta tu mesa: un hombre bueno, de mediana edad, cargado ese día. La Facultad entonces era la Facultad y pasaba lo insospechado. El lapislázuli de tus ojos se petrificó: con arte, nunca mejor dicho, y de buenas, lo sacamos de allí y lo recordaste siempre. Nos reimos todos los años siguientes.

Luego vinieron los viajes; Granada el primero, Toledo y el de nuestro midterm, hasta Galicia que subimos y a los tejados de la Catedral de Santiago que nos encaramasteis: allí tenemos una foto con tu añorado Pepe brindando al infinito con su chaqueta. Luego bajamos a Astorga y tardamos todo el Oleg Grabar en llegar a Córdoba. Nos diste mezquitas y nos dejaste recuerdos; de profesora, de mujer, de familia.

 Siempre que podías decías que nos querías: incluso en tu jubilación, que no fue cosa nuestra, bien que lo soltaste. Te reías mucho, sonreías más, aprobabas claro, qué remedio te quedaba. Ni lo tuyo eran las mezquitas, entonces, ni lo nuestro tampoco. Sin embargo, construimos todos una, con la sala de oraciones más ancha que profunda, donde cabían todos los días de Aula II a la hora de la siesta. Dos horas a dos horas, semana a semana, la encargamos, la hicimos, la decoramos y allí, para siempre en nuestros corazones, la dejamos. Nadie de mi promoción ha sido capaz de visitar una mezquita sin recordarte; porque las mezquitas, para nosotros, son siempre más anchas, porque lo dice la Profe Mariángeles, estén donde estén. Y no hay mezquita que, para nosotros, no seas tu.

De entre todos nosotros, tu mayor amor era para Yeni. Te miraba, la mirabas, te miraba, le sonreías, la volvías a mirar, y así, en bucle, la más tierna caja de música. Yeni ha estado contigo cuando ya no oías su música. Ahora, allá arriba, con el marco áureo de todos los retablos que te cautivaron, la vuelves a oír. Y nos vuelves a ver y cuidar.

               Siempre en nuestros corazones, siempre gracias, profesora Mariángeles Raya.

Sobre este blog

Vivo Córdoba actualmente como Prof. del Área de Arqueología de la UCO. He soñado Córdoba como: Investigador ?Ramón y Cajal? del Ministerio de Ciencia e Innovación (2013-2019). Investigador posdoctoral del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC en Madrid (2010-2013). investigador posdoctoral del Institut de Recherches sur l´Architecture Antique del CNRS-Universitè de Provence en Aix-en-Provence (2007-2010), investigador predoctoral y posdoctoral de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla (2005-2006), investigador predoctoral de la Escuela Española de Historia y Arqueología de Roma del CSIC (2003-2004) y miembro de la Real Academia de España en Roma (2002-2003) Licenciado de la 1ª Promoción de Hª del Arte de la UCO (1999). De aquello lejano y de lo diario cercano les dejaré aquí mis aprendizajes, ensayísticos, científicos, críticos y siempre personales, que espero remuevan la viveza de aquel plátano vigoroso que Julio César plantara, símbolo de vida y fertilidad, en esa Córdoba histórica que nos alumbra siempre los buenos días.

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