Fumando te espero, España

Fumar daña los pulmones. Fumar daña las arterias. Fumar causa impotencia sexual. Fumar causa cáncer de pulmón. Fumar puede causar la amputación de piernas. Fumar afecta a tus hijos, familia y amigos. El humo del tabaco contiene más de 70 sustancias cancerígenas…Fumar causa cáncer de garganta y encías. Fumar puede ser causa de una muerte lenta y dolorosa. Fumar obstruye las arterias y puede causar accidentes cardiovasculares. Fumar provoca el envejecimiento de la piel. Fumar durante el embarazo perjudica la salud de su hijo. Fumar puede dañar el esperma y reduce la fertilidad…

Sí, papá Estado, soy fumador y leo todas estas advertencias que me ofrece. Es usted muy bueno, me advierte y me cobra los impuestos a la par. Es usted el mejor camello de los posibles, el que te mete la mierda y te pasa la mano por la frente mientras te susurra "disfruta, ten cuidado". Parece usted sacado de una peli de Tarantino.

En este fin de semana de la Hispanidad, las razas y las conquistas, celebro que usted, Estado –o cómo se llamase entonces- nos trajera el tabaco desde ultramar mientras dejaba allí la sífilis. Se lo agradezco.

Le ruego, en justa compensación, que cuando padezca al fin un cáncer de pulmón, vejiga, encías y próstata, cuando esté amputado de piernas, brazos y lengua, me devuelva mi generosa inversión pública con hospitales dignos, profesionales formados y bien pagados e investigadores que hagan más suave la agonía apocalíptica que usted me augura cada vez que pago mi dosis diaria de esta suculenta (para usted y para mí) droga.

Y lo mismo podría decirle el hijo adolescente de mi vecina cada vez que entra en la sala de juegos y apuestas que tiene cerca del instituto. Pero no puede, porque se está volviendo completamente gilipollas y se le está olvidando lo poco que sabía escribir. Pero paga, como todos los tiesos.

Como usted quería.

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13 de octubre de 2019 - 01:45 h